No es justo

El otro día iba con Olivia en el coche y ella me hacia preguntas sobre mi trabajo, para una niña que acaba de cumplir cinco años es complicado entender  mi profesión, soy Trabajadora Social. Íbamos hablando que, entre otras cosas, acompaño a las personas en los momentos difíciles e intento ayudarles a buscar soluciones a sus problemas. Le comentaba que a veces es muy triste porque no puedo hacer todo lo que me gustaría y la situación actual complica mucho las cosas. Una cosa llevó a la otra y acabamos hablando de pobreza y vivienda. Hace unos días vimos una protesta de la PAH en una entidad bancaria y le recordé ese día en el que unas personas protestaban porqué  una familia  no podía pagar su casa y  el banco los iba a echar de ella. Se quedó muy sorprendida al darse cuenta que hay que pagar mucho dinero para tener un lugar donde vivir. Pasamos varios minutos en silencio, yo ya había dado por acabada la conversación y mi cabeza repasaba la lista de la compra, cuando me dijo: ¿Recuerdas eses día que íbamos por la montaña y vimos una casa abandonada? ¿Si hay casas abandonadas por qué echan a esas personas?
Cualquiera de las explicaciones “oficiales” no eran válidas para ella.
 Si no tienen trabajo, no tienen dinero, si no tienen dinero no pueden pagar la casa y los echan…Pero si hay casas vacías…No es justo Mamá.
Si una niña de cinco años, con una vida fácil, se ha dado cuenta de que no es justo, ¿por qué hay adultos que aún no se han enterado?
Me duele tener que explicarle que la vida no es justa, que ellos son afortunados pero que hay niños que no los son.  Me gustaría que algún día luchen por los derechos de los más desfavorecidos, griten las injusticias y no dejen que les roben el futuro ni la ilusiones. Mientras tanto yo lo haré por ellos.

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Hormonas, bebes y atontamiento

En unos días la niña cumple cinco años y  cinco años son los que he tardado en tener a mis hormonas a raya. El camino ha sido duro y lleno de lágrimas, tantas que hasta me avergüenza pensar en alguna de las situaciones ridículas que me han hecho llorar a moco tendido. Sé que os pica la curiosidad y que si os digo que he llorado con anuncios de televisión o canciones de Amaral no os sorprenderá, no es para tanto pensareis , ayyy si los adoquines de la calle o la parada del 27 hablase…. Dejar de llorar de emoción cuando veo un capítulo de Llama a la comadrona no ha sido la prueba definitiva que mis hormonas empiezan a pasar de mí, no, la prueba es que ya no lloro cuando alguien de mi entorno me dice que está preñada o acaba de dar a luz. Siento alegría, y punto.
Hasta hace bien poquito me moría de envida cuando veía una embarazada o una mamá amantando a un peque,  envidia que se multiplicaba si los renacuajos eran mellizos Nunca más volveré a sentir dos bebes dentro de mi…nunca más volverán a mamar…pobre de miiii (tono melodramático). Y de pronto, zasca…nada de nada.  Hasta me he alegrado de no ser yo la que está en estado de buena esperanza o con las tetas fueras y prometo que a pesar de estos pesamientos soy buena persona .
Los últimos dos años y medio han sido agotadores, ojeras hasta las rodillas, pelos revueltos, camisetas llenas de mocos (las mías no las de ellos), carreras, lumbalgias y hormonas cabronas. Y justo cuando empezamos a respirar, a poder salir sin parecer que nos mudamos de casa o  dormir a pierna suelta todas las noches,  me doy cuenta que los bebes ya no me producen ese atontamiento que me hacía desear ponerme a parir niños a diestro y siniestro. A veces pienso que lo que me sucede no es hormonal es empacho de bebes.  ¿Sabéis cuantos años llevo cambiando pañales? 4 años y 11 meses y 10 días, nada más que añadir.
Y que conste en acta que mis hijos en la escala de Richter son un grado 4, terremoto moderado, bastante tranquilos. Si le preguntáis a La Loli, la vecina de abajo, igual os dice que son un grado 8, destructivo 😉 No se queja pero estoy segura que se acuerda de la madre de mis hijos algún domingo a las 9 de la mañana.  A lo que iba,  miro atrás veo todo lo que hemos pasado y a pesar de añorar esos momentos y sentir que los meses se me escurren entre los dedos, me siento tremendamente feliz de estar en el momento que estamos y disfrutar de esta nueva etapa que se nos presenta llena de planes y experiencias.  No sé si las hormonas han vuelto a su sitio o al fin he madurado, pero yo ya no cambio más pañales…de momento!!

Declaración de amor

Me gusta ser madre. Nunca imaginé que me sintiera tan cómoda y feliz. Me gusta ser madre de familia numerosa y me encanta serlo de mellizos.  Me imaginaba que sería duro y que tendría mil dudas y las tengo, pero he aprendido a confiar en mi instinto, lo que no siempre me da la seguridad que necesito.Hay algo que últimamente me preocupa especialmente: la relación entre hermanos.
Ayer presencié una escena de esas que toda madre o padre sueña con vivir. Aún me emociono al pensarlo.
Bajaba sola con los tres a la piscina, pedí a la Niña que me ayudara con los mellizos, son de distracción fácil. Me paré un momento a colocar una cosa del bolso y la Niña siguió hacia delante con sus hermanos. Pidió al Rubio que le diera la mano, se la dio y ella respondió con un beso en la mejilla. Después se la ofreció al Moreno y  le plantó otro beso. La escena era idílica y me quedé babeando un rato mientras observaba como subían los tres de la mano y entonces la Niña les digo: “Os quiero mucho a los dos”. Me derretí….
Fue una declaración de amor en toda regla. En ese momento supe que lo estamos haciendo bien. En general, los tres se llevan bien, están acostumbrados a estar juntos y desde hace algunos meses comparten juegos, lo no quiere decir que nuestra vida sea idílica, ni mucho menos, también hay momentos de peleas y llantos, pero escuchar algo así emociona a cualquiera, ¿no?
Espero que crezcan siendo hermanos y amigos, compañeros de viaje, que se respeten y quieran, que algún día piensen que les dimos el regalo más valioso que se le puede hacer a un niño: sus hermanos.

TRISTE ADIOS

Hoy es un día triste. Hoy es el día en el que un ser querido nos ha dejado. Hoy se ha ido alguien con solo  32 años.  Se ha ido una madre de dos niñas, una esposa, una hija, una hermana, una sobrina, una nieta, una prima…alguien a quien muchas personas recordaran pero sobretodo alguien a quién dos pequeñas añoraran el resto de sus vida.
Durante años hemos tenido muy poco en común, nos unía un parentesco, una visita cuando venía a España y poco más. Nos alejaban los kilómetros, las creencias, los intereses… Pero hace 4 años algo muy fuerte nos volvió a unir, fuimos madres. Desde ese momento nos miramos diferente, nos mirábamos con respeto y complicidad. La maternidad genera un vínculo difícil de entender desde fuera, une, te hace olvidar las diferencias habidas hasta el momento. Compartimos la experiencia, la positiva y la negativa, y compartimos visión de la crianza.
Hoy dejamos de compartir. A partir de hoy mi camino sigue y el suyo se ha detenido. Y eso duele. Sus hijas crecerán sin ella. Su pequeña ni tan solo la recordará, esto no se me va de la cabeza. Ahora hay que  mantener vivo su recuerdo y ayudar a esas pequeñas a conocer a madre, no olvidar.
Nuestra vida no cambiará, la rutina del día a día no se verá afectada pero una pérdida así nos hace parar y reflexionar, valorar lo que tenemos y disfrutar cada momento.
Sabemos que ha luchado y su fe en Dios la ha dejado partir en paz. Para una agnóstica como yo ha sido toda una lección ver como la fe ayuda y da fuerzas en los momentos duros. Sentir  la solidaridad que se ha generado a raíz de su enfermedad en su comunidad ha sido admirable, y confirma que se ha ido una persona muy querida.

Descansa en Paz, prima.

Momentos huchenteros

Este post está dedicado a esa mamá de la biblioteca que cuando se sentó en la mini silla a leer con su pequeño dejó al descubierto su trasero con  tanga rojo. La pobre no sabia donde meterse cuando se dió cuenta ¡Va por ti compañera!¡Somos muchas las que hemos pasado por ello!

Madres y padres del mundo,

Os escribo para informarnos de la nueva misión de Mamá Robinson: Acabar con las huchas al aire.
A ver, no sé por donde debo empezar para que nadie se sienta ofendido y al mismo tiempo se den por aludidos/as. Mejor os pongo un ejemplo gráfico
Momento hucha

La idea es acabar con esto .  Miren, eso de enseñar la hucha no es exclusivo de las madres, lo sé. Está de moda entre los  adolescentes. Es usual ver a un chico o chica enseñando medio trasero  en el pub de moda  (se siguen llamando así ¿no? no quiero parecerme a mi padre cuando decía guateque). La verdad es que me resulta muy hortera pero, oye, ¡ellos verán lo que hacen con sus carnes prietas!  Al fin y al cabo su objetivo es seguir una moda de dudoso gusto.
Pero, ¿qué pasa cuando uno tiene descendencia menor de 4 años? ¿qué sucede cuando una se tiene que agachar un sin fin de veces hasta el suelo mateniendo la dignidad?
Pasa que una se agacha tantas veces al cabo del día que no se para a pensar si enseña el culo o lleva un moco en la camiseta. Suficiente tenemos con correr, limpiar  manos, hacer castillos, sentarnos en sillas diminutas …¡Vaya que no estamos para remilgos!
Desde que nacieron la Niña y los mellizos he relegado la lencería fina y sexy a las ocasiones especiales, “ya tu sabes”. Me he dado a las prendas cómodas, de algodón y de colores básicos, así, cuando tengo una “accidente huchentero” siento que el ridículo es menor. Menor para mí. Quizás para los espectadores es igual o más ridículo. Puede que piensen que soy una hortera de cuidado, quién sabe.
Momento secreto: Me da una pereza tremenda quitar las etiquetas de la ropa, bragas incluidas. No son pocas las ocasiones que alguna compañera de trabajo me ha tirado de la etiqueta de las bragas para después venir con unas tijeras a cortarla.
Vuelvo a las huchas. Os dejo algunos consejos para evitar mostrar al mundo nuestros  glúteos.
1-. Usar cinturón, solo funciona en  el caso que el pantalón nos quede grande.
2-. Llevar pantalones a lo Julián Muñoz lo que se conoce como  sobaqueros. Creo que se han vuelto a poner de moda.
Papás: este consejo no es para vosotros, a pesar de lo que diga la Pantoja, NO ES SEXY.
3-. Utilizar camisetas  por debajo de la cintura. Así te garantizas un margen hasta llegar al descubierto.
4-. Las faldas solucionan el problema de la hucha pero dejan al aire otras partes, es cuestión de valorar.
Padres, este tampoco debéis tenerlo en cuenta.
5-. Este último consejo asume que no podemos controlar el momento culo al aire. Propongo dejar los tangas de colores o estampados felinos  para cuando nuestros hijos ya no necesiten que les quitemos los mocos o  vayamos sin ellos. Para las conservadoras están las bragas de “abuela”, llegan hasta el ombligo y protegen de verdad, para el resto con una braguita mona es suficiente.
Para los papás  conservadores tenemos la variante “abanderado de toda la vida”. Para los frikis:  los gallumbos de spiderman están bien, son divertidos y a los niños en el parque les mola ver a sus superhéroes en el culo del padre de su amigo. Vosotros mismos.
Hasta aquí mis humildes consejos. Se los dejo a quién los quiera coger.

P.D: Papá Crusoe no está de acuerdo con este post. Defiende  el uso del tanga entre las madres. 😛 Opinión que comparto, no hablo de que las madres no puedan usar tangas o ropa sexy, me refiero a esos momentos en los que corremos el riesgo de mostrar nuestras intimidades a medio barrio. Léase en tono irónico, por favor.

Hija, quiero ser artista (de Bollywood)

¡Qué alegría, que alboroto! Cómo diría mi amiga la Pascual ¡ Arriquitaunnnn! Estoy entusiasmada.  A mis días les faltan horas y entro y salgó de casa como loca. ¿Por qué?   Porque ¡Mamá Robinson quiere ser artista! ¿Cómo se te queda el cuerpo, morena?
A mis 34 añazos y con 3 hijos en la chepa voy a participar en el espectáculo de fin de curso del cole de La Niña Robinson. Oye, decías que eras tímida ¿no?  Si, ese es el gran inconveniente. Tímida pero entusiasta y ahí estoy ensayando como una poseída para poder coordinar manos y piernas y que mi hija siga mirándome a la cara después del espectáculo.
A ver, la tímida, ¿de qué a va el espectáculo? ¡De Bollywood! Algunos ya sabréis que los lunes voy a bailar con algunas de mamás del cole, para despejar la mente y desoxidar el cuerpo. Cada año se celebra en un teatro un espectáculo donde los niños y niñas, de las extraescolares, demuestras a sus progenitores todo lo que han aprendido y estos babean hasta casi ahogarse. Cómo algunas mamas también hacemos extraescolares nos hemos unido al espectáculo.
Cuando propusieron que el grupo de Bollywood bailáramos, yo, que soy muy tímida, me apresuré a decir que no bailaría. Y la cosa quedó ahí. Hace un par de semanas mientras practicábamos nuestro baile Mast Kalandar y en pleno cachondeo las mamás  me animaron a bailar en el teatro. Y yo, que soy muy tímida y no me gusta ser el centro de atención, acepté con tal que dejaran de insistirme. Si claro…seguro que era por eso, ¿no sería que te morías de ganas por bailar?  Pues si, confieso, tengo unas ganas tremendas de subirme a un escenario, vestida con un sari y bailar descoordinada, llamadme rara.
No sé si el baile saldrá bien pero las risas que me estoy echando no tienen precio. En estas dos semanas que faltan para el día D, quedamos  para ensayar y buscamos a alguien que nos haga un traje. Lo del traje daría para un solo post, madre mía, el paki que nos hizo los primeros, a los que renunciamos cuando vimos el resultado, ¡cuando ve un grupo de mamás entrar por la tienda sale corriendo!  Gracias a la búsqueda intensa de alguna de las mamas hemos encontrado uno que nos va hacer unos vestidos preciosísimos y que vino hasta el cole para tomarnos las medidas. Vamos que a indias no nos va a ganar nadie.

Aixx…me siento cómo la prota de una peli de Bollywood , todo el día con la música en la cabeza, tiririririririririri, moviendo los brazos y dando saltitos. A veces, cierro los ojos y…(ver video)


P.D: Papá Crusoe me apoya en mi lanzamiento al estrellato y la Niña Robinson me mira algo incrédula,  parece que piensa. ..  ¿Qué le pasa a mi madre?

Cuatro años sin carnaval

Ya son cuatro los años que no podemos celebrar el carnaval, cuatro!!!! Esto me ha recordado un post de La Invasión Twin que hablaba de la “maldición” del puente de octubre, pues bien nosotros tenemos nuestra propia maldición. En casa de los Robinson no se celebra el carnaval, por decisión de los Srs. Virus, Embarazos, Partos y  Mudanzas.
Papá Crusoe espera con ansia esta semana, es su semana. Se ha disfrazado toda la vida, hasta que fuimos padres, claro. A mi me da más igual, pero confieso que me contagia su entusiasmo.

Hago un paréntesis para explicaros una de las situaciones más vergonzosas de mi vida.
Hace años, cuando éramos una pareja sin hijos y que se apuntaba a un bombardeo, los vecinos organizaron una fiesta de carnaval de temática “Grupos musicales de los 80/90”. Nosotros nos quedamos solo con un dato: “Años 80/90”. Todavía no entiendo la razón de la omisión del dato importante. Buscamos a última hora un disfraz  y Papá Crusoe encontró una vieja camiseta de fútbol blanca y yo un disfraz de animadora de los 60. La elección fue la siguiente: Oliver y Patty , de los dibujos Campeones,  Oliver y Benjí. Papá Crusoe iba de futbolista y yo de animadora (idea de él, por supuesto). Fue HUMILLANTE.

oliver y Paty

Nos paseábamos entre disfraces de Space grils, Micheal Jackson, Patty Smith…Para que os hagáis una idea, nos pasamos toda la noche contestado a la pregunta: “ De qué vais?” Yo me ponía roja como un tomate. A Oliver lo conocían pero quién puñetas es Patty (ni yo sabia que existía!). Opté por no probar el alcohol, error! Eso me hace seguir recordando todos los detalles de esa noche.  Estuvimos un par de horas aguantando el chaparrón y en cuanto pudimos nos fuimos sin decir adiós….Nunca más se volvió ha hablar del tema con los vecinos. Esto nunca pasó.
Cierro paréntesis.

La niña Robinson nació en febrero de 2009, el día de carnaval. Ese año estábamos felices, nos quedamos sin disfraz pero fue genial.
El de 2010 llegó en plena mudanza, teníamos que dejar la casa a finales de febrero, así que le enchufé a la niña un disfraz de flor de los chinos y los abuelos Robinson se la llevaron a pasear.
Llegó 2011, Mamá Robinson preñadísima de los mellizos y en reposo absoluto. Eso sí, fui a la guardería a recogerla y ver lo mona que estaba con su disfraz de luna que le habían hecho. No hubo disfraz familiar.
2012, la Niña Robinson salió en el desfile de la guarde, y yo, como una buena madre, fui a verla. Se disfrazó de Jessie la Vaquera (un día escribiré sobre su obsesión con este personaje). Preparamos disfraces de vaqueros para los 5 durante algunas noches renunciando a nuestro descanso, todo por nuestros hijos y  por Papá Crusoe. Éramos felices, seria nuestro  primer carnaval familiar. Íbamos al pueblo de Papá Crusoe, con todos sus amigos. Yupiiiii. Ese mismo sábado el Rubio y el Moreno amanecieron con fiebre y empeoraron durante el día. Nos quedamos sin salida familiar. Papá y Niña Robinson se fueron sin nosotros.
Estamos en 2013. Hace dos semanas que preparamos disfraces. La Niña de hada, los niños  y Papá de Robbin Hood, y yo de Hada madre. Todo muy DIY (somos muy “apañaos”) Pues no podremos ir al carnaval del pueblo de Papá Robinson.
Durante lo que llevamos de invierno los tres sólo han enfermado una vez, en octubre. Llevamos meses sin un triste moco, ni vómito, ni gastroenteritis…frescos como una lechuga.
Creo que en una asamblea nocturna en la habitación de los peques han decidido dejar entrar a los virus, a todos!! Llevan 4 días en casa  con fiebre, mocos y malestar general, una gripe de las de libro, de esas que duran unos 7 días y que hay que pasar, no se puede hacer nada.
A pesar de todo, a optimistas no nos gana nadie, y seguimos cosiendo por las noches. ¿Y si se ponen buenos por arte de magia? ¡Qué no nos pille sin disfraz!
Llevo toda la semana aguatando la lágrima, me da mucha pena ver a la Niña sin poder ir al cole y disfrutar de la semana más divertida del año. A ella le encanta pintarse la cara y disfrazarse. Quizás en un acto de mala madre buena madre, mañana administre a La Niña una dosis de ibuprofeno, le enfunde su disfraz y la lleve al cole. Quizás el Sábado estén un poco mejor y podamos ir al pueblo de Papá Crusoe a presumir de prole y disfraces. Quizás…atchús! Mierda!

Hada Niña DSC01531