¡No soy la Niña Robinson!

Con el carnaval me ha venido a la memoria la época en la que La niña Robinson tenia multipersonalidad. Seguro que a muchas/os os suena la película, lo llaman  juego simbólico  y a mi me volvió loca durante un tiempo.
La Niña es muy teatrera, su juego preferido es disfrazarse, de lo qué sea y con lo qué sea. Ahora el espectáculo queda en casa pero el curso pasado la función empezaba en la parada del autobús de camino a la Guarde.
Intento poneros en situación.
Mamá e hija esperando el bus. Yo digo algo y ella responde: “No soy La Niña Robinson soy Pepa Pig y tú eres mamá Pig, tienes la barriga muy gorda, como Mamá Pig”.  Miro a mi alrededor y veo a la vecina, rubia, alta y esbelta,  a una joven que va con leggins, estupenda, y a mi compañera de trabajo, con vientre plano…Me miro. ¡Dios, no sé donde meterme! Tener tres hijos en dos años me ha dejado un superávit de 6 kilos, que se reparten estratégicamente entre barriga y trasero. Mis compañeras de parada sonríen. ¡Me ha llamado gorda sin piedad¡
Nos montamos en el bus. Siento a la Niña. Empiezo a flexionar las rodillas, bajo el culo y grita: “NOOOOO….vas a chafar a Botas”. Vaya, hemos cambiado de personaje…Rectifico,  cojo a Botas y lo siento en mis rodillas bajo la atenta mirada del resto de pasajeros.
Bajamos. Estamos esperando a que el semáforo se ponga en verde. Dora la Exploradora me pide que regañe a Botas, quiere cruzar en rojo. Me giró y empiezo un discurso sobre seguridad vial dirigido a Botas (es decir, al aire). Me tocan el hombro, y escucho: “Hombre, cuanto tiempo” No me quiero girar pero lo hago, es mi amiga muerta de la risa. Le explico la situación y reímos juntas, tiene un hijo de la misma edad y la escena le resulta familiar.
Llegamos a la guarde y la educadora que abre la puerta me pregunta quién viene hoy. Respondo que hoy vengo con Dora y la Niña aclara: “No soy Dora, soy Peppa Pig y vengo con todos mis amigos. Mamá dile cómo se llaman” Ejemm, “Pasad, Susi sheep, Zoe Zebra, Rebecca Rabbit…en un rato vengo a buscaros
Pero estos días pasaron a ser una mera anécdota cuando llegó a nuestra vida Jessie, La Vaquera de Toy Story. Durante MESES fue Jessie, si la llamábamos por su nombre decía “No soy La Niña Robinson, soy Jessie”. En la guarde les pasaba lo mismo. En un acto de padres motivados compramos un sobrero de vaquero. La hicimos feliz. Salía cada día de casa con su sombrero. En Carnaval hicimos un disfraz de Jessie y fue la única niña que no iba de princesa. La Yaya Robinson fabricó una trenza naranja de lana para acabar de rematar el total look.

Mama-buzz y Jessie
Mama-buzz y Jessie

Ahora, con casi 4 años sigue disfrazándose cada día (salvo en carnaval) . Cuando se levanta se quita el pijama y aparece con un vestido de princesa o una falda de hada. Al mediodía cuando llega del cole se viste de bruja o duende. Por la tarde, antes del baño, se convierte en un tigre. Y he de confesar que nos encanta.
Sus hermanos siguen sus pasos. Tenemos un baúl, nuestro tesoro, repleto de disfraces, caseros, comprados, reciclados, con sobreros, pelucas, leotardos…El Rubio y El Moreno  sacan lo que quieren y nos lo dan para que se lo pongamos.
En Papá Cruesoe han encontrado el aliado perfecto para la caracterización, es todo un artista maquillando la cara. El set de maquillaje es nuestro segundo tesoro.
Me encanta mirar como juega e incorpora a sus hermanos al juego y les ofrece personajes al grito de “¿Quién quiere ser mi príncipe?” y ellos corren para ser el elegido.
Recomiendo a todos los padres crear el rincón del disfraz, un lugar donde los peques puedan quitarse y ponerse disfraces, ropa nuestras, sobreros, zapatos…Fomenta la imaginación, el juego colectivo y ayuda al desarrollo.
Seguro que muchos de vosotros ya tenéis este rincón ¿os funciona?

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Cuatro años sin carnaval

Ya son cuatro los años que no podemos celebrar el carnaval, cuatro!!!! Esto me ha recordado un post de La Invasión Twin que hablaba de la “maldición” del puente de octubre, pues bien nosotros tenemos nuestra propia maldición. En casa de los Robinson no se celebra el carnaval, por decisión de los Srs. Virus, Embarazos, Partos y  Mudanzas.
Papá Crusoe espera con ansia esta semana, es su semana. Se ha disfrazado toda la vida, hasta que fuimos padres, claro. A mi me da más igual, pero confieso que me contagia su entusiasmo.

Hago un paréntesis para explicaros una de las situaciones más vergonzosas de mi vida.
Hace años, cuando éramos una pareja sin hijos y que se apuntaba a un bombardeo, los vecinos organizaron una fiesta de carnaval de temática “Grupos musicales de los 80/90”. Nosotros nos quedamos solo con un dato: “Años 80/90”. Todavía no entiendo la razón de la omisión del dato importante. Buscamos a última hora un disfraz  y Papá Crusoe encontró una vieja camiseta de fútbol blanca y yo un disfraz de animadora de los 60. La elección fue la siguiente: Oliver y Patty , de los dibujos Campeones,  Oliver y Benjí. Papá Crusoe iba de futbolista y yo de animadora (idea de él, por supuesto). Fue HUMILLANTE.

oliver y Paty

Nos paseábamos entre disfraces de Space grils, Micheal Jackson, Patty Smith…Para que os hagáis una idea, nos pasamos toda la noche contestado a la pregunta: “ De qué vais?” Yo me ponía roja como un tomate. A Oliver lo conocían pero quién puñetas es Patty (ni yo sabia que existía!). Opté por no probar el alcohol, error! Eso me hace seguir recordando todos los detalles de esa noche.  Estuvimos un par de horas aguantando el chaparrón y en cuanto pudimos nos fuimos sin decir adiós….Nunca más se volvió ha hablar del tema con los vecinos. Esto nunca pasó.
Cierro paréntesis.

La niña Robinson nació en febrero de 2009, el día de carnaval. Ese año estábamos felices, nos quedamos sin disfraz pero fue genial.
El de 2010 llegó en plena mudanza, teníamos que dejar la casa a finales de febrero, así que le enchufé a la niña un disfraz de flor de los chinos y los abuelos Robinson se la llevaron a pasear.
Llegó 2011, Mamá Robinson preñadísima de los mellizos y en reposo absoluto. Eso sí, fui a la guardería a recogerla y ver lo mona que estaba con su disfraz de luna que le habían hecho. No hubo disfraz familiar.
2012, la Niña Robinson salió en el desfile de la guarde, y yo, como una buena madre, fui a verla. Se disfrazó de Jessie la Vaquera (un día escribiré sobre su obsesión con este personaje). Preparamos disfraces de vaqueros para los 5 durante algunas noches renunciando a nuestro descanso, todo por nuestros hijos y  por Papá Crusoe. Éramos felices, seria nuestro  primer carnaval familiar. Íbamos al pueblo de Papá Crusoe, con todos sus amigos. Yupiiiii. Ese mismo sábado el Rubio y el Moreno amanecieron con fiebre y empeoraron durante el día. Nos quedamos sin salida familiar. Papá y Niña Robinson se fueron sin nosotros.
Estamos en 2013. Hace dos semanas que preparamos disfraces. La Niña de hada, los niños  y Papá de Robbin Hood, y yo de Hada madre. Todo muy DIY (somos muy “apañaos”) Pues no podremos ir al carnaval del pueblo de Papá Robinson.
Durante lo que llevamos de invierno los tres sólo han enfermado una vez, en octubre. Llevamos meses sin un triste moco, ni vómito, ni gastroenteritis…frescos como una lechuga.
Creo que en una asamblea nocturna en la habitación de los peques han decidido dejar entrar a los virus, a todos!! Llevan 4 días en casa  con fiebre, mocos y malestar general, una gripe de las de libro, de esas que duran unos 7 días y que hay que pasar, no se puede hacer nada.
A pesar de todo, a optimistas no nos gana nadie, y seguimos cosiendo por las noches. ¿Y si se ponen buenos por arte de magia? ¡Qué no nos pille sin disfraz!
Llevo toda la semana aguatando la lágrima, me da mucha pena ver a la Niña sin poder ir al cole y disfrutar de la semana más divertida del año. A ella le encanta pintarse la cara y disfrazarse. Quizás en un acto de mala madre buena madre, mañana administre a La Niña una dosis de ibuprofeno, le enfunde su disfraz y la lleve al cole. Quizás el Sábado estén un poco mejor y podamos ir al pueblo de Papá Crusoe a presumir de prole y disfraces. Quizás…atchús! Mierda!

Hada Niña DSC01531