La tele que ven mis hijos

Antes de que naciera la Niña mi cultura dibujil era bastante limitada, a parte de los clásicos de los 80 y 90 no conocía nada. Cuando lo peque empezó a crecer un poco descubrí que había canales exclusivos de dibujos animados pero la programación me parecía muy poco adecuada para ella, así que empezamos a descargar capítulos de Pocoyo o el Jardín de los sueños.
Pasaron los meses y volvimos a intentar ver esos canales pero unos tenían publicidad y otros seguían sin convencernos. Así que optamos por grabar aquellos que nos interesaban, básicamente Dora la Exploradora, La Hora de Timmy, el MIC y Diego.
Hoy 4 años después seguimos igual, grabamos, descargarmos o cogemos de la biblioteca lo que nos interesa y lo ven las veces que les apetece. Hemos pasado por Dora, Jake y los piratas, Ben y Holly o Peppa Pig, por supuesto. Algunas pelis como Enredados, El Rey León 3 (buenísma!), Brave, Toy Story, Dumbo…Por cierto, volver a ver los clásicos Disney 25 años después pone los pelos de punta, ¡Dumbo se emborracha y en Pinocho los niños fuman!
Funcionamos con un disco duro, dvd y varios pens, ellos mismos saben que pen buscar según lo que quieran ver. Y hay canales, como Boing, que están al final de la lista, la Niña no sabe ni que existe.
Mis hijos llevan meses sin ver la programación de la tele salvo que sepamos a ciencia cierta que lo que dan es adecuado para ellos. Yo no soporto a Bob Esponja o Doramon y creo que mis hijos son muy pequeños para verlos. Eso por no hablar de la cantidad de anuncios que hay en alguno de ellos, me parece indecente.
Quizás somos muy estrictos con este tema. No solo controlamos lo que ven, si no cuanto rato lo ven. Parece algo obvio, pero es tan fácil tenerlos tranquilos enfrente de la tele que hay que luchar contra la tentación de enchufarlos más horas de las que deberían. Confieso que he caído alguna vez, culpable.

Esta es la tele que ven mis hijos.

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Declaración de amor

Me gusta ser madre. Nunca imaginé que me sintiera tan cómoda y feliz. Me gusta ser madre de familia numerosa y me encanta serlo de mellizos.  Me imaginaba que sería duro y que tendría mil dudas y las tengo, pero he aprendido a confiar en mi instinto, lo que no siempre me da la seguridad que necesito.Hay algo que últimamente me preocupa especialmente: la relación entre hermanos.
Ayer presencié una escena de esas que toda madre o padre sueña con vivir. Aún me emociono al pensarlo.
Bajaba sola con los tres a la piscina, pedí a la Niña que me ayudara con los mellizos, son de distracción fácil. Me paré un momento a colocar una cosa del bolso y la Niña siguió hacia delante con sus hermanos. Pidió al Rubio que le diera la mano, se la dio y ella respondió con un beso en la mejilla. Después se la ofreció al Moreno y  le plantó otro beso. La escena era idílica y me quedé babeando un rato mientras observaba como subían los tres de la mano y entonces la Niña les digo: “Os quiero mucho a los dos”. Me derretí….
Fue una declaración de amor en toda regla. En ese momento supe que lo estamos haciendo bien. En general, los tres se llevan bien, están acostumbrados a estar juntos y desde hace algunos meses comparten juegos, lo no quiere decir que nuestra vida sea idílica, ni mucho menos, también hay momentos de peleas y llantos, pero escuchar algo así emociona a cualquiera, ¿no?
Espero que crezcan siendo hermanos y amigos, compañeros de viaje, que se respeten y quieran, que algún día piensen que les dimos el regalo más valioso que se le puede hacer a un niño: sus hermanos.

¡Padres etiquetados y Olé!

¡Qué duro es ser padres!  Y ser padres etiquetados nos tiene borde del colapso mental. Es muy duro tener tantos frentes abiertos y querer estar fresca cual lechuga ecológica.

Aquí os dejo nuestras  etiquetas y sus consecuencias:

Soy Mamá a favor de la LM (lactancia Materna).  He amantado a los tres y  ha sido gratificante y duro. Dar el pecho a mellizos y empeñarme en que LM sea exclusiva, por mis ovarios, hasta los casi 6 meses me convirtió en un despojo humano.  Lo superé y ahora entiendo a las mamás que dejan de dar teta por cansancio, dolor, angustia…Me siento orgullosa de nuestra lactancia pero creo que si no llevara a mis espaldas, por voluntad propia, la etiqueta de pro-lactancia hubiera disfrutado de otra manera el primer años de los melliz, ni mejor ni peor, diferente.

También somos familia colechadora. Queda super vacilón decir: ¿malas noches? No, nosotros no pasamos malas noches, cuando se despiertan vienen a la cama…ufff…me niego a pasar la noche dando vueltas con el bebé, me lo meto en la cama y punto.  Pero no digo la otra realidad del colecho: Mecagoentó, no puedo ponerme recta porqué he pasado la noche con un niño en el cogote, otro pateándome los riñones y la Niña haciéndome la permanente con los dedos. El colecho mola pero las noches en soledad con mi maridin, sin que ningún minihumano  roce tu lozano cuerpo también molan.

Nos va mucho el Porteo. Damos el pego como familia apañada cuando nos empezamos a colgar niños a diestro y siniestro. Buahh…el otro día colgué al Rubio y al Moreno a la vez y Papá Crusoe me miró con cara de ¿quecoñohaces?¡ te necesito entera, deja de hacer el tonto! Tenía razón, al soltarlos sentí un alivio que no puedo describir. Como buenos portadores tenemos de todo: fular, tonga, mei, bandoleras y mochilas ¡qué no falté de ná¡ Ahora bien, somos más de porteo ocasional salimos con carrito y el porteo solo complementa. O sea, aquí  llevo sólo media etiqueta. Papá Cruesoe aporta mientras  lee el post: Si el porteo me gusta, en serio,  pero tengo la espalda destrozá.

Nuestra librería tiene una estantería reservada a la bibliografía sobre Crianza feliz y respetuosa. Rosa Jové ocupa un lugar privilegiado, tenemos todos sus libros, el de sueño, el de las rabietas, de la crianza…Y este es el punto en el que ahora me siento exhausta. Me pongo tanto en el lugar de mis hijos que estoy al borde de la multipersonalidad. Respiro, cuento uno, dos…catorce, para no dar un grito. Razonamos mucho, tanto que cuando escucho a Papá Crusoe dando explicaciones a los peques pienso:¡ Madre mía que brasa! No me extraña que sean unos santos cualquiera nos  provoca!. Sabemos que nos funciona y lo vemos cada día pero agota. ¿Qué ocurriría si no le diéramos tantas vueltas a las cosas? No seriamos nosotros.

Última etiqueta del post: Ecopapás. Los libros de recetas macrobióticas, huerto urbano, medicina natural…ocupan el tercer lugar privilegiado de la librería. El segundo son los cómics de Papá Crusoe, Mi tesorooooo. Cuando solo teníamos una descendiente, y no teníamos hipoteca, consumíamos productos ecológicos y carísimos. Nacieron el Rubio y el Moreno y todo eso quedó atrás, no nos lo podemos permitir. Hemos plantado unos tomates en el balcón y de vez en cuando miramos con añoranza el libro de recetas con tofu, suspiramos y pensamos: Pa lo que hemos quedao…

En fin, podría seguir hasta aburrir, nos gusta etiquetar todo y a todos, con lo fácil que sería quedarnos con el fondo y no con el nombre (jerga eufemística que decían por ahí). Pero no me ofende ninguna de estas etiquetas, la llevo con orgullo, describen, a medias, nuestra manera de ver el mundo y eso no es malo. Lo molesto son las que se crean sin respeto y para ofender al resto.  He dicho.

 

 

Los Robinson salen de la Isla

La familia Cruesoe- Robinson se ha ido de fin de semana. Y la cosa ha ido más o menos así:
Preparativos
Estas últimas semanas estoy en baja forma, debe ser el verano o…qué se yo! El caso es que estoy muy espesa. En circunstancias normales no se me escapa nada. Papá Crusoe es menos resolutivo y se ocupa de aquello que no es de primera necesidad. Hacemos un buen equipo. Esta maleta me ha tocado preparar a mi todo solita, el Sr. Crusoe ha tenido que trabajar por las tardes y, sin que sirva de precedente, ha delegado en mi todos los preparativos. He estado tres días pensando “no te olvides tu ropa interior” y oye, ha funcionado, me he llevado mis bragas. La Niña ha tenido que utilizar los calzoncillos de Toy Story del Moreno. No digo más.
No me gustan los “porsiacaso” así que la bolsa era muy básica, un pantalón y camiseta por día, y un chándal para las  noches. Si se ensucian que se aguanten,  SOMOS CINCO. No podemos ponernos remilgados. Pensad que también llevamos carro gemelar, motos, pañales y caja de comida. Justo saliendo de casa, con todo cargado en el coche, Papá Crusoe  cogió la tablet, le fulminé con la mirada. Además de añadir a mi maleta básica, las linternas, juguetes, chubasqueros, botas de agua…¡se atrevía a meter la tablet!
El camping.
Bueno, bueno, bueno…el camping era lo estupéndo. Perfecto para unos hippis aburguesados como nosotros (palabras de mi querida Mila). Camping con denominación Eco-turismo, con huerto, granja, charca con ranas, piscina de agua salada… no le faltaba de ná. O eso creíamos. Lo primero que exclamé al llegar al Bungalow :¡QUÉ BIEN, NO HAY TELE! Papá Crusoe se giró con los ojos fuera de las órbitas, ¡Qué dices insensata! ¿cómo que no hay tele? Nos esperaban tres días sin tele, sin portátil y sin wifi. ¡Tchan! Teníamos la cutre tablet marca nisu (algunos sabéis de lo que hablo) y dos pens repletos de capítulos de Peppa Pig y alguna peli. Hasta unos hippis de espíritu como nosotros necesitan descansar unos minutos. La Niña hace dos años que no hace siesta y gracias a la tablet he podido cerrar los ojos un ratico mientras ella veía Campanilla. BENDITA TABLET
Los niños
¡Son las mejores vacaciones que he visto nunca! Gritaba la Niña mientras explorábamos la zona. Para uno críos de ciudad tocar un pony, gallinas, recoger fruta o cazar renacuajos es toda una aventura, lo que me produce cierta tristeza y me deja la sensación de haber elegido el camino equivocado. Nos hemos rendido ante las comodidades de la ciudad.
Las aventuras vividas este fin de semana nos ha mostrado tres maneras diferentes de enfrentarse a lo desconocido: La Niña se acerca a los animales con recelo, lentamente, con miedo pero sin querer perderse nada; hay que montarse en un carro con un pony, tiembla y se monta o tirarse a la piscina, se lo piensa pero se tira. El Rubio, se lanza a la aventura sin mirar atrás. Le da de comer a los animales sin importarle que las gallinas se le suban a la chepa o el caballo le engulla la mano. No huele el peligro ni teniendo en los morros. El Moreno, pobrecito mío, como ha sufrido. Es igual de cagao que su madre. Tiene un pavor incontrolable a lo nuevo, da igual lo que sea. Lo intenta, se acerca al burro, se pone en el borde de la piscina pero una fuerza superior le lleva a darse la vuelta y gritar. Tres días le ha costado montarse en un carrito tirado por un pony o entrar en el corral de la gallinas. Los tres son hijos nuestros pero la carga genética no está repartida de la misma manera.
Conclusiones
En agosto volvemos a salir y prometo que no volveré a hacer la maleta sola.
No tener tele, en el fondo, ha sido una gran ventaja, con la tablet hemos resuelto los momentos descanso, hemos desconectado de la realidad y eso se agradece. Debemos ofrecerles a nuestros hijos, más a menudo, el contacto con el mundo rural. La libertad de correr sin peligro, caerse en un charco, mirar las estrellas, coger renacuajos, recoger fruta…no tiene precio.