Hija, quiero ser artista (de Bollywood)

¡Qué alegría, que alboroto! Cómo diría mi amiga la Pascual ¡ Arriquitaunnnn! Estoy entusiasmada.  A mis días les faltan horas y entro y salgó de casa como loca. ¿Por qué?   Porque ¡Mamá Robinson quiere ser artista! ¿Cómo se te queda el cuerpo, morena?
A mis 34 añazos y con 3 hijos en la chepa voy a participar en el espectáculo de fin de curso del cole de La Niña Robinson. Oye, decías que eras tímida ¿no?  Si, ese es el gran inconveniente. Tímida pero entusiasta y ahí estoy ensayando como una poseída para poder coordinar manos y piernas y que mi hija siga mirándome a la cara después del espectáculo.
A ver, la tímida, ¿de qué a va el espectáculo? ¡De Bollywood! Algunos ya sabréis que los lunes voy a bailar con algunas de mamás del cole, para despejar la mente y desoxidar el cuerpo. Cada año se celebra en un teatro un espectáculo donde los niños y niñas, de las extraescolares, demuestras a sus progenitores todo lo que han aprendido y estos babean hasta casi ahogarse. Cómo algunas mamas también hacemos extraescolares nos hemos unido al espectáculo.
Cuando propusieron que el grupo de Bollywood bailáramos, yo, que soy muy tímida, me apresuré a decir que no bailaría. Y la cosa quedó ahí. Hace un par de semanas mientras practicábamos nuestro baile Mast Kalandar y en pleno cachondeo las mamás  me animaron a bailar en el teatro. Y yo, que soy muy tímida y no me gusta ser el centro de atención, acepté con tal que dejaran de insistirme. Si claro…seguro que era por eso, ¿no sería que te morías de ganas por bailar?  Pues si, confieso, tengo unas ganas tremendas de subirme a un escenario, vestida con un sari y bailar descoordinada, llamadme rara.
No sé si el baile saldrá bien pero las risas que me estoy echando no tienen precio. En estas dos semanas que faltan para el día D, quedamos  para ensayar y buscamos a alguien que nos haga un traje. Lo del traje daría para un solo post, madre mía, el paki que nos hizo los primeros, a los que renunciamos cuando vimos el resultado, ¡cuando ve un grupo de mamás entrar por la tienda sale corriendo!  Gracias a la búsqueda intensa de alguna de las mamas hemos encontrado uno que nos va hacer unos vestidos preciosísimos y que vino hasta el cole para tomarnos las medidas. Vamos que a indias no nos va a ganar nadie.

Aixx…me siento cómo la prota de una peli de Bollywood , todo el día con la música en la cabeza, tiririririririririri, moviendo los brazos y dando saltitos. A veces, cierro los ojos y…(ver video)


P.D: Papá Crusoe me apoya en mi lanzamiento al estrellato y la Niña Robinson me mira algo incrédula,  parece que piensa. ..  ¿Qué le pasa a mi madre?

PRIMER EMBARAZO (ÚNICO) VS SEGUNDO EMBARAZO (MÚLTIPLE).

 Advertencia:
Este post no está basado en datos científicos. Todo lo que lean es fruto de mi experiencia, sin informaciones contrastadas ni otras opiniones. Cualquier parecido con vuestras realidades es purita casualidad.
No quiero asustar a las futuras mamás ni aquellas que se estén plantando volver a ser madres. ¿Ok?
Antes de empezar debo contextualizar el segundo embarazo; me quedé embarazada del Rubio y el Moreno cuando La Niña Robinson tenia 18 meses. Para que os hagáis una idea de cómo de diferentes fueron,  os dejo un resumen de mis dos embarazos basándome algunos de los aspectos claves para mi:

PRIMERA ECOGRAFÍA (12 semanas de embarazo)
Primer embarazo. Llegamos a la ecografia con esa cara de primerizos que solo reconoces cuando ya tienes otro hijo. Nos miramos y sonreímos. Estamos muy nerviosos. Empieza. Todo bien. Vemos a La Niña Robinson. Pensamos que esa mancha gris es preciosa. ¡Dios! Se nos caen las lágrimas de ilusión, nunca antes había visto algo tan lindo.
Segundo embarazo. Llegamos con ilusión y con ganas de saber que todo esta bien. Miramos a los primerizos de la sala. Entramos algo nerviosos. Y la cosa va más o menos así:
– Bueno…son dos.- dice la ecografa que piensa que ya lo sabemos.
– ¡Ostía Puta , Cáspita, mi niña!- sollozo yo.
– ¡Olvídate del negro! –me susurra Papá Robinson con voz temblorosa y el rosto pálido

Aclaración: nuestra idea era empezar los trámites de adopción del que debía ser nuestro tercer hijo durante el embarazo del segundo y queríamos adoptar en África. ¡Qué nadie se ofenda! Poneros en nuestra piel.

SALIDA DE LA ECOGRAFÍA.
Primer embarazo. Hacemos una foto a la ecografía y se la pasamos a TODOS nuestros contactos, la subimos a Facebook y llamamos a las futuras abuelas y tías. Un jolgorio.
Segundo embarazo: Me siento durante un buen rato en la sala de espera en estado de shock. No puedo ni hablar. Llamamos a la familia y más íntimos y decimos: “los dos están bien”. Tardé semanas en reaccionar.

LA BARRIGA
Primer embarazo. Todos y cada uno de los días siguientes al test de embarazo me miraba al espejo, veía la barriguita y pensaba ¡Ya se nota! La realidad es que ahora mi lorza se sentía libre.
Cuando ya por fin tenia forma de tripa de embarazada me empecé a poner todo aquello que me marcaba tipazo. Me encantaba pasear toá flamenca luciendo cuerpazo de preñá.
Y no puedo olvidar, la foto semanal que Papá Crusoe me hacia en la misma postura y en el mismo sitio, para reflejar la evolución.
Segundo embarazo. A pesar de tener una superbarriga desde la semana 9 no me di ni cuenta. Fue una comadrona quién me dijo: “Y con esta barriga ¿no sospechaba que serian dos?” Pues no señora, no. Pasé un par de semanas sin ponerme recta con lumbalgia a lo que tuve que sumarle el reposo absoluto por perdidas, ¿os acordáis de Po Zi ? Pues ese era mi aspecto. Tuve lo que se conoce como unas semanas de mierda fatales, eso sí, todo llevado con muy buen humor.
Del segundo embarazo debo tener unas 6 fotos.

ESTADO FÍSICO Y PREPARACIÓN AL PARTO
Primer embarazo. Yoga para embrazadas desde la semana 15, sesiones en grupo y otras exclusivas junto a Papá Crusoe. Hacia ejercicios de meditación. Salía a caminar habitualmente. No faltamos a ninguna de las clases de preparación al parto. Papá Crusoe me ponía aceite todos las noches en la barriga, hablaba con La Niña Robinson y compusimos una canción. Todo muy místico.
Segundo embarazo. Empecé yoga a la semana 20, y falté a unas cuantas sesiones. Intentaba hacer todos los ejercicios que proponían pero no podía hacer ninguno de ellos. No podía salir a caminar durante mucho rato, en mi embarazo múltiple la presión en el suelo pélvico era muy grande y dolorosa (recordad que hacia menos de año y medio que había parido). La barriga en la semana 22 parecía una de 37. Y alrededor de la semana 25 me recomendaron reposo. ¡Un lujo, vaya! Papá Crusoe intentaba ponerme aceita todas las noches, pero me quedaba dormida mientras iba a buscarla.

LA FAMILIA
Primer embarazo. La familia me mimaba, era el centro de atención. Todo era elogios: ¡Qué guapa estás! ¡Tienes una barriga perfecta! ¡Qué piel más estupenda!
Se ocuparon de que a nuestro bebé no le faltara de nada; sábanas, toallas y arrullos Made in Yaya Robinson como para 4 bebes. Bodys y primera puesta de diferentes tallas. Calcetines, manoplas, canastillas…de tó!
Segundo embarazo. La familia solo tenía ojos para la auténtica reina de la casa, La Niña Robinson. La Yaya Robinson venia a ayudarnos con la casa y comidas porqué: ¡Uy, que ojeras tienes! ¡Tienes muy mala cara! ¡Debes guardar reposo! Y el parto nos pillo sin ropa para los bebes, con las toallas heredadas y sin carro. Si, culpable. A las 30 semanas aun no habíamos comprado el carro gemelar. No me juzguéis.

Creo que con estos cinco ejemplos os podéis hacer una pequeña idea de cómo de diferentes fueron los dos embarazos.
¿Sabéis? No cambiaría ninguno de ellos.
El primero fue especial por la ilusión y la inocencia con la que nos enfrentamos a él. Disfrutamos cada día, era un punto y seguido una relación de tres años, era el inicio de un nuevo proyecto.
El Segundo fue algo que pocas mujeres pueden experimentar, sentir a dos bebes, es mágico y único. A pesar del cansancio y de los contratiempos con la llegada de los mellizos tendríamos esa gran familia que habíamos planeado. No podría ser mejor.

¡A DORMIR PEQUEÑOS!

Uno de los temas sobre lo que creo que más se ha escrito en este mundo 2.0  es el sueño. No tengo estadísticas pero no hay que ser Einstein para darse cuenta que es  de las cosas que más nos preocupa a los padres.
He pensado que quizás os interese saber cómo duerme una familia numerosa como la nuestra.
La Familia Robinson-Crusoe duerme bien. No hay discusiones ni rabietas a la hora de ir a la  cama, dormir no es un castigo es una necesidad y así lo entendemos en casa.
¿Cómo lo hacemos?
Somos una familia de lo más normalita. Durante el día nos gusta la calle y por la noche dormir. Ni a Papá Crusoe ni a mi nos gusta acostarnos tarde, más de las 23 horas es trasnochar. Y creo que esto se trasmite, nuestros hijos han “copiado” nuestra manera de hacer.
La hora del irse a dormir viene precedida, como en la mayoría de las casas, por el baño. Somos bastante estrictos con los horarios y nos funciona. Os dejo un ejemplo:
19.00h empieza la hora del baño. Ponemos la bañera grande y se meten los 3.
19. 30h están con el pijama y  cenamos en la cocina  (mientras Papá hace el baño yo hago la cena o viceversa)
20h. Vamos a la habitación los cinco. Duermen los tres en la misma habitación. Empieza la hora del cuento, leemos entre cuatro y cinco, les encantan.
21h Ya duermen.
Los horarios pueden variar 15 minutos arriba o abajo, no más. Y los mellizos aún necesitan siesta, al salir de la guarde caen rendidos  y comen después de dormir.
Pero no creáis que todo es oro todo lo reluce, ahora vienen los peros. Una noche cualquiera pueden suceder varias cosas:
1. El 30 % de las noches pasan con  los tres sin despertarse.
2. El 20 % se despierta la Niña para hacer un pipí y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid se mete en nuestra cama.
3. Otro  20 % se despierta el Moreno y se viene con nosotros
4. Sobre un 15 %  me encuentro al Rubio junto a mi cama, alza los brazos y se queda con nosotros.
5.  El 15 %  acabamos los cinco en la cama jugando twist o tetris, depende la noche.
Seguro que el último porcentaje os ha impactado, ¡a mi también! Quedaros con esta imagen: cama de 1.50cm + cuna sidecar de 60cm y dentro padre, madre, niña, niño y niño.  ¡Ah! Y lo mejor es que estas noches van con lujo asiático incluido, lo que yo llamo masaje tailandés. Consiste en que niñ@ de menos de un metro, te va dando pataditas en la espalda, mientras el otro niñ@ te acaricia el pelo. Por suerte, somos de buen dormir, y entre patada y patada damos una cabezada y una vez en nuestra cama los pequeños vuelven a coger el sueño en segundos.
Si queréis saber más sobre nuestro colecho puede leerlo en Somos Múltiples
El colecho ha sido un proceso natural, nuestros hijos necesitan estar con nosotros y nosotros queremos estar con ellos. Por otro lado, somos bastante prácticos, esta es la mejor fórmula para que descansemos todos.
Ahora bien, tenemos una “Norma” en cuando al sueño que es fundamental en nuestra dinámica. Si no la siguiéramos sería un desbarajuste, un caos familiar, os lo aseguro.
La Norma: A la hora de ir a dormir cada uno se duerme en su cama. Hasta el año fuimos más flexibles a partir de entonces no es negociable (salvo que  estén enfermo).
Cada día hacemos el mismo ritual, después del cuento dejamos un pequeña luz y me siento entre la cama de la Niña y del Moreno. La Niña me toca el pelo y al Moreno le doy la mano. Papá Crusoe se pone junto al Rubio. Y así, junto a nosotros se duermen bastante rápido.  Nunca lo han hecho solos, no quieren y lo entiendo.
Esta es la manera de dormir que funciona en nuestra familia. Es importante que cada núcleo encuentre aquella que resulte  más cómoda y que beneficie a todos sus miembros. No siempre se encuentra a la primera ni todo el mundo está de acuerdo con lo que hacemos  pero esto no debe importarnos si lo hacemos con la seguridad que es lo mejor para nuestros hijos y para nosotros, por supuesto.

Ahora me queda pendiente explicar por qué queremos que los tres compartan habitación, pero lo dejo para otro post.