Lactancia

Esta semana no he publicado en mi blog, se acerca carnaval y el poco tiempo que nos queda al final del día lo dedicamos a coser y cantar! Pero hace algunas semanas que tenia preparado un post sobre la lactancia con mi mellizos para el blog “Som la Llet” de Alba Padró. A pesar de estar listo hace tiempo no me veía con fuerzas de enviarlo. Es uno de los blogs sobre lactancia más leído en Catalunya y eso es una responsabilidad. Vaya, que al final me armé de valor y lo envié.
¿Qué ha supuesto para mí? Os cuento:
Durante de el embarazo de los mellizos leí muchas de sus entradas, sobretodo las que a gemelos se refería, de ahí saqué la certeza de que era posible la lactancia con gemelos.
Siento que debo agradecer muchas cosas y tengo que hacer algo. Quizás esto ayude a otras mamás de gemelos o con riesgo de parto prematuro.
Solo mi círculo más intimo sabia el esfuerzo, dolor y satisfacción que había supuesto nuestra lactancia, así que me pareció una buena idea mostrárselo de esta manera.
Y por último ha significado cerrar (no olvidar) una etapa en nuestra vida.

P.D: Es en catalán…

Som la Llet “…alletar és molt més que alimentar per crèixer, és donar amor” 

SIETE COSAS SOBRE MI

7+cosas+sobre+mi

Nunca pensé que mi primer premio bloguero llegaría tan pronto, nunca pensé que seria premiada. Y mucho menos Dos!!! Gracias a Dos gatos y Bombo  y a Padres Frikerizos (no me agencio uno de los otros dos premios, este me mola) por este premio, ya os tengo fichados,eh! Ahora os explicaré 7 cosas sobre mí:

1-. Tengo 34 años. Nací en León pero he crecido en Catalunya, eso me convierte en una catalana nacida en León. Tengo una hermana pequeña y es mi mejor amiga. Vivo en una ciudad con mar.
2-. De profesión y vocación soy Trabajadora Social.
3-. En 2009 nació La Niña Robinson y descubrir el significado de la palabra MATERNIDAD. En 2010 decidimos tener otro hijo, y supimos que serian dos. Lloré durante semanas y ahora me siento fatal por ello. En 2011 nacieron El Rubio y El Moreno para completar nuestra preciosa familia.
4-. Soy tremendamente tímida pero cada día lucho contra ello, no quiero perderme nada por culpa de la timidez.
5-. Los años y la maternidad me han enseñado cosas cómo no juzgar, no “cotillear”, y respirar un momento antes de tomar una decisión, soy muy impulsiva.
6-.  Los lunes voy a bailar Bollywood con las mamás del cole, es mi pequeño momento. Me encanta bailar, me hace sentir genial y de paso me desoxido.
7-. Me gusta dormir, me acuesto muy pronto. Duermo una media de 8 horas. Y me encanta la procesión de niños que hay a eso de las 7 de la mañana hacia mi cama. Dormir abrazada a ellos es un placer, pero cada vez estamos más apretados.

Bueno, ahora ya me conocéis un pelín más, si alguien tiene  algo que preguntar que lo haga ahora o calle para siempre. Es broma, preguntad con toda libertad.
Llevo días pensando a quién darle el premio y me he decidido por:
Dulce (des) espera  por que recuerda lo maravilloso que es estar embarazada y le gusta el chocolate, que eso une.
La invasión Twin  por que me gusta mucho las cosas que cuenta, tiene un tono dulce que me pirra, y es mamá de mellizas, también une.
1 mamá para dos  por que ha cambiado de look y es superchulo. La primera vez que escribí un post fuera para su proyecto “madres unidas por la leche”, y eso, por supuesto  une.

Momentos dolorosos de la maternidad

Uno de los momentos más duros que recuerdo de mi maternidad es el día que me tuve que ir del Hospital sin mis hijos.
El Rubio y El Moreno nacieron a las 30.5 semanas. Sufrí una Listerosis  (es la primera vez que soy capaz de escribir esta maldita palabra) de origen desconocido que provocó el parto.
De los 26 días que pasaron en el hospital recuerdo muchos detalles y sentimientos, pero hay algo que me produce un dolor especial, el parto y mi no-conciencia de la situación.
Durante el embarazo negué la posibilidad de que fueran prematuros. No quería leer sobre el tema y si alguien me mencionaba esta posibilidad sacaba las uñas. Mi embarazo iba bien y mis hijos no se separarían de mí, igual que con la Niña Robinson.
Lo negué hasta el mismo día del parto. A pesar de las contracciones, la medicación  y del dolor, lo negaba. Llegó el ginecólogo y me digo: “Esto lo tenemos listo en una hora” Contesté: “¿Me voy a casa?”. “No, vas al quirófano”, sentenció. Seguía negándolo.
Entré en quirófano y al cabo de un rato sentí un niño llorar. Solo pensaba en lo inhumano que era estar allí y  tener que escuchar el llanto de otros bebes. Pero era el llanto de mi hijo, El Rubio. Me lo acercaron, le di un beso y se lo llevaron. Minutos mas tardes nació El Moreno, no pude besarle, me faltaba el aire y se lo llevaron. Nacieron sanos.
Los días en el hospital fueron duros. También fueron felices. Cuando no has podido tocar a tus hijos hasta las 15 horas de nacer, la primera vez que te cogen el dedo te invade una felicidad inmensa. Cuando puedes cogerlos te tiemblan las piernas y lloras de alegría. Pero en minutos pasas a la mas absoluta tristeza y desolación, ¡lloras de rabia! Así 26 días.
De aquellos días recuerdo salir del la UCIN, entrar en el ascensor y  saltar de alegría porqué nuestros hijos habían cogido 80gr de peso. Bajar las 7 plantas y  al pisar la calle volvíamos a la realidad.
Era pasar de 0 a 100km/h en segundos, y cuando ibas a 200km/h tienes que frenar en seco.
Hay que ser muy fuerte mentalmente para soportar esto y no me refiero a los días de la estancia la UCIN, me refiero a los meses posteriores. Mientras dura el proceso somos fuertes, nuestros hijos nos necesitan, podemos flaquear lo justo, sin excesos.
Y después, ¿cómo se vive con ello? ¿Cómo afecta el recuerdo de esos días? En mi caso, al año, empecé a “caer”. Tras muchas pruebas y  revisiones, era definitivo, estaban bien. Fue entonces cuando empecé a llorar cada vez que veía un bebé o hablaban de partos. No era capaz de ver las fotos de mis hijos en el hospital. Algo no iba bien. Debería estar feliz, estaban sanos, habíamos conseguido amantar hasta el año, se desarrollaban dentro de los parámetros marcados…Y a pesar de todo, seguía llorando.
Este verano fui a la revisión anual ginecológica. En mi centro las revisiones las pueden hacer las matronas y pedí que fuera una quien la hiciera. No mencioné mi estado de ánimo. Me felicitó por haber consolidado la lactancia (podéis leer mi experiencia en Una mamá para dos). Y me propuso derivarme al psicólogo del centro para hablar del tema, dije que no, pero me convenció. Ella había pasado por lo mismo y creía que una visita me iría bien. Accedí.
Fui a la primera visita, a la segunda, a la tercera…y ya no tengo que volver.
Recordar aquella vivencia sigue doliendo pero ya no me hace sufrir. Hace un par de meses vi por primera vez las fotos de los mellizos en la UCIN y me siento orgullosa de ello. Fue un gran avance.
Lo hice por mis hijos, por mi marido, por mis padres y sobretodo por mi. Ese malestar no me dejaba disfrutar al 100% de mis hijos.
Animo a todas las mamás y papás que hayan pasado por situaciones similares y sientan que algo no va bien a pedir ayuda.
Las experiencias tan doloras no se pueden cambiar pero si podemos aprender a vivir con ellas.

La mona peinada

Hoy en el autobús de camino al trabajo y después de dejar a La niña Robinson en el cole me he encontrado con una conocida. Nos hemos saludado cordialmente y en un intento de ser amable me ha dicho: “Uy, nena, estas muy bien para tener tres hijos tan pequeños. Vas muy mona y peinada”. Tócate los c….Mariloli!- he pensado yo.
En un acto de falsedad absoluta, le he dado las gracias, he sonreído, y le he dicho que era debido a que dormía muy bien. Ha llegado a su destino y se ha bajado. “Ala, bonica, hasta otra”.
Soy madre y coqueta. Me encanta sentarme en la cama, abrir el armario y dedicar 10 minutos a pensar que me voy a poner el día siguiente. Me gusta llegar al trabajo  y que me digan lo guapa que voy. Que mi marido y mi hija piensen que el vestido que llevo me queda genial. Llamadme rara, pero me gusta.

También es verdad que me puedo peinar y dedicarme cada mañana un rato a mi misma porque estamos requeorganizados y contamos con ayuda de la Yaya Robinson. Os explico.
Por las noches dejamos la ropa de los cinco lista. Las mochilas de cole y guarde en la puerta. El almuerzo previsto. Y mi bolso preparado.
Lunes, miércoles y viernes mi madre viene a las 7.45h para ayudarme a levantar, dar el desayuno y vestir a los peques. Estos días Papá Crusoe se va de casa a las 7.30h. A esa hora se despiertan los tres, les empiezo a dar el desayuno y llega mi madre. Ella sigue y yo me voy duchando. A las 8.10h empezamos a vestir. A las 8.30h están lustros y yo acabo de arreglarme. 8.45h y salimos de casa, una lleva a los mellis y la otra a la niña.
Los martes y jueves estamos Sr. Crusoe y yo. La operación es la misma pero nos levantamos un poco antes para estar duchados antes de que se despierten.
En la hora y cuarto que dura la operación no hay lugar para rabietas o motines. Hasta ahora. Cruzáremos los dedos.

mama-rapida-peque

Cuando me preguntan cómo lo hacemos siempre respondo lo mismo, rutina. Nuestra salud mental y bienestar familiar depende de la rutina. Siempre hacemos lo mismo, en el mismo orden, de lunes a viernes, a la hora de levantarse y a la de acostarse. El sábado y domingo disfrutamos de romper la rutina pero sin pasarnos. Esto les da seguridad, saben lo que viene. Saben cuándo y dónde se desayuna,  come y  cena,  cuándo se pone la tele y cuando se apaga, qué viene detrás del baño…etc.

Pero soy realista, de momento son los tres muy pequeños y esto se irá complicando. Lo intuyo.

Disfrutaré mientras pueda y seguiré poniéndome mona, por supuesto.

Ya tengo blog. ¿Y ahora qué?

Bueno, ya tengo un blog, ¿y ahora qué? Si os soy sincera no sé por donde empezar. Tengo miedo escénico. Menuda tontería, ¿no? Pues lo tengo…Pero soy una chica-mamá-señora valiente y muy cumplida, ¡ualaaa, aquí estoy! Algunos se preguntan qué es eso de “cumplida”, os cuento.

El 2 de enero fue mi cumple y Papá Crusoe me regaló un blog. Lleva meses escuchándome hablar de los post que leo, de los comentarios de twiter, de lo que me gustaría poder explicar nuestra experiencia…Y en un intento de sorprenderme me  diseñó el blog. ¡Lo consiguió!

Por otro lado, comenté un post de Papá digital como La Mamá Robinson y en twiter le confesé que era yo. Se desató la locura, el clamor popular era claro: ¡queremos leerte! (quizás no fue para tanto, lo sé). Así que me toca cumplir y ponerme a escribir.

Así que hoy os presento a los supervivientes del naufragio del 811 de Oceanic, es decir mi familia.

Papá Crusoe. El chico que en la primera cita llegó una hora y media tarde y me hace feliz desde entonces. Aahh! También padre de mis tres churumebeles.
La Pequeña Robinson, la mayor. Llegó para cambiar nuestra vida, hacerla más divertida y ayudarnos a crecer. Es tierna, creativa y muy ocurrente.
Los Mellizos Robinson  provocaron el naufragio y pusieron nuestra vida patas arriba: con ellos hemos descubierto que nos gusta así y que no queremos darnos la vuelta. Son:
El Rubio, conocido cariñosamente cómo Guindilla, un terremoto, sonríe a todas horas, zalamero y es rubio.
El Moreno, alias Don PimPom, un chicarron del norte, cantarín, bailón, mimoso y es moreno.
Lo de los apodos, Guindilla y Don PimPom, es entre nosotros. No queremos que un día se pongan a buscar en internet y nos dejen de hablar.

Y esto ¿de qué irá? Bien, irá de nuestra visión de la crianza, de las cosas que nos pasan y que nos gustan. Pero aceptamos sugerencias y preguntas.

Bienvenidos a nuestra isla!

Feliz cumpleaños, mamá Robinson!

Todo ha sido muy difícil después del naufragio. Construir la cabaña, buscar leña, partir cocos para alimentar a nuestros tres churumbeles, planchar los taparrabos… Por no hablar de los peligros que hemos superado: panteras negras, piratas, canivales, los recortes en educación, vendedoras de babycooks, etc.

Sobretodo lo más difícil ha sido prepararte un regalo para tu cumple sin que te enteres… Pero por fin he podido superar el joyero del año pasado (al que llamas cariñosamente caja vacía). Aquí lo tienes: este blog.

Felicidades Mamá Robinson. Espero que te guste… y que me dejes un rinconcito.