Me sobra amor pero me faltan manos

“Me sobra amor pero me faltan manos” ha sido mi descripción desde que nos convertimos en familia numerosa. Tener tres hijos no es tarea fácil, se lo aseguro. Las familias numerosas nos cargamos de dosis extras de paciencia, organización, bueno humor, más paciencia, serenidad, positivismo, valentía, optimismo y un poco más de paciencia. Mientras estos ingredientes sigan en el saco no habrá problemas. Pero no nos engañemos el equilibrio es complicado mantener, si no es por H es por B  y tambaleamos a menudo. Estas semanas han sido de movimientos sísmicos en casa de los Robinson. No se alarmen, no hemos llegado al terremoto.
Vuelvo al principio, “me sobra amor pero me faltan manos”, ahí está el tema. Hasta ahora repartía besos, abrazos y jolgorios de manera espontánea, niño que caía en mis manos, niño que era asaltado por la mamá babosa que llevo en mí. Hace semanas llegaron a casa el Yo también, mimitos, a mí, ¿y yo qué?…  La cuestión es que la vida no me da para más. Me paso las tardes achuchando niños. Los días más civilizados hacen fila, el resto se tiran encima  y reivindican su beso, pedorreta, cosquillas…a riesgo de espachurrarme, con suerte en el sofá. No son celos, ni mucho menos, creo han aprendido a expresar sus necesidades emocionales y tienen competencia. Podrían enfadarse con sus hermanos pero ninguno de ellos lo hace, si quieren besos los pide y punto.  Aún así, estoy al borde de la locura, creedme. Intentar adelantarme al Yo también,  es agotador, requiere concentración y diez ojos, pero en ello estamos.
Por suerte, los temblores se pasan rápido, y cada día me regalan escenas fraternales que harían babear a cualquier madre. Ayer los escuchaba reír a carcajada limpia mientras jugaban a mamás y bebés. Nosotros estábamos en el comedor y  Olivia, la mamá, les decía a sus bebes: Venga, guapos a dormir a la cuna. Buenooo, podéis dormir conmigo. Después de esto las risas solo iban en aumento y decidimos espiar. Estaban los tres en nuestra cama tapados hasta la cabeza y sin luz. El juego más simple del mundo y se lo pasaron en grande. No necesitaron juguetes. Son tres hermanos a la hora de compartirnos y son tres hermanos para  disfrutar juntos. Me encanta en número 3.

Experta en amores

Hola Mundo!
Llevo un mes en silencio bloguero no por voluntad propia sino por decisión de mi tos y del cansancio que se ha apoderado de mí. Aún no estoy recuperada pero me apetecía compartir esto con vosotr@s.
A Olivia le encanta dibujar y en cuanto encuentra un papel, da igual que sea un folio en blanco que la publicidad del Carrefour, hace un dibujo. Últimamente le ha dado por las tarjetas personalizadas, una para su amiga Alba, otra para la tita, para Papá…y por supuesto para mí.
Este es una de las últimas tarjetas que me hecho y según ella, es lo que hacen los cuatro cuando duermo el fin de semana( nos solemos turnar para madrugar).

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El monigote horizontal de la izquierda con los ojos cerrados soy yo. De izquierda a derecha están: Nilo el rubio y chiquitin, sigue Olivia con su pelo largoooo (que en persona no le llega ni a los hombros), Papá con sus gafas y el último es Fèlix con el pelo rizado y más grandote.
Cuando acabó mi tarjeta dibujó otra para Papá pero sin corazones, el suyo tenia un arcoiris:
– Para papá un arcoiris porqué es un pintor estupendo
– Jo, yo quiero un arcoiris- replico yo.
– Tú tienes corazones porqué eres una experta en amores.
Y solo puede comérmela a besos. Me chiflan estos pequeñas cosas que les hacen tan grandes y especiales. Olivia crece muy rápido y sus reflexiones son cada día más interesantes y divertidas. Hoy estaban los tres muy excitados y he pedido a Olivia que se tranquilizase, a lo que ha contestado: Mamá es que la cabeza me funciona muy rápido!! Ante eso no tengo nada que añadir, ¿no creéis?

Gracias abuela

Hace más de 10 años que mi abuela materna murió y por fin me he reconciliado con ese día.
Mi abuela Marucha vivía el León y yo en Barcelona. Desde niña pasaba los veranos en su casa y venían a visitarnos con frecuencia. Siempre me he sentido muy unida a ella. No lo puedo expresar con palabras pero seguro que me entendéis.
Marucha estaba orgullosa de haber superado un cáncer de mamá y mostraba con alegría que ya no tenía pecho, había sobrevivido.  Durante muchos años su marido, mi abuelo, Goyo estuvo muy enfermo  El día que mi abuelo se fue me pude despedir.
Ya sin mi abuelo, ella vino a pasar unos meses con nosotros a Barcelona. Después de la muerte de su amor su mente empezó a huir. Pasaba muchas horas con ella. Me explicaba  cosas sin sentido, para mí, pero importantes para ella. Hablaba de su niñez, del barrio, de Asturias…Me encantaba escucharla. A los pocos meses de estar con nosotros le detectaron cáncer de huesos y ya no había nada que hacer. Fue todo muy rápido. La familia decidió que debía pasar sus últimas horas en León, en su tierra y con su gente. Mi madre se fue con ella. Y yo viajaría a los pocos días. Tenía un billete de bus para un viernes a la noche y ese viernes por la mañana murió. No me esperó. No pude despedirme. Y eso me ha estado doliendo hasta hace poco.
De todos sus objetos, ella decidió que me quedará con su Medalla de la Madre. La medalla me acompaña en cada momento importante de mi vida. Me dejó su Medalla de la Madre.
Ella tuvo cuatro hijos: el mayor, los mellizos (segundos) y a mi madre, la pequeña. Estaba orgullosa de todos, pero sobretodo se sentía  especial  por ser madre de mellizos. Hablaba de cómo nacieron en casa, de cómo les deba el pecho, de cómo dormían, de las trastadas que hacían….Mi abuela me dejó su Medalla de la Madre y de ella heredé la posibilidad de tener mellizos. Ella lo heredó de su madre, que tuvo tres partos de mellizos, tres! Mi tío, uno de los mellizos, tiene mellizos y ahora yo tengo mellizos. Todos varones y muy diferentes entre sí.
Cuando me dijeron que venian dos pensé en mi abuela, y en mi madre que siempre quiso tener mellizos y no los tuvo. Durante las primeras semanas de embarazo me sentí enfadada pero pronto pensé que eran un regalo. Ahora estoy convencida que mi abuela me cuida, me da fuerzas y protege a mi familia. Sé que no es casualidad que yo tenga tres hijos, me tocaba, debía ser así y eso me hace tremendamente feliz, me acerca  y me reconcilia con ella, no necesitaba despedirse de mi porqué siempre vamos a estar unidas. Somos madres.
Gracias Marucha y Goyo. Os quiero.

Mis tios hace 70 años
Mis tios hace 70 años

Fue bonito mientras duró, bye-bye Madrehistérica

¿Conocéis a Madrehistérica?
Madrehistérica es un espíritu malvado que se apodera de las madres en sus momentos más bajos e intenta ganar terreno en nuestro interior. Si no es expulsado a tiempo estamos perdidas. Dice la leyenda que también existe el espíritu de Padrehistérico pero rara vez se deja vez…
Hace algunas semanas el espíritu de Madrehistérica se apoderó de mi ser. ¡De mí!  Que presumo de ser paciente y tranquila, que odio los gritos. ¡De mí! Que me mantengo fiel a mi teoría (un poco patillera y sin ninguna base científica) defendiendo que si tu hijo se cae y sales corriendo en su busca gritando ¿estás bien????? Y lo examinas palpando cada milímetro de su cuerpo el niño se pone más nervioso y llora el triple. ¡De mí! Que soy capaz de vigilar a mis tres hijos dejando unos metros de distancia, a riesgo de acabar con los ojos más despistados que Leticia Sabater o el Dioni. Pues sí, señoras y señores, Madrehistérica se ha apoderado de mí.
Todo empezó en un Macrochikipark donde nos invitaron a un cumple. Cada dos minutos perdía un mellizo de vista, uno se enterraba entre las bolas ignorando la posibilidad de ser espachurrado por sus iguales y el otro intentaba huir del circuito mal pensado para niños de 2 a 4 años. Por no hablar de la niña que se lanzó a un circuito por encima de sus posibilidades. Para resumir os diré que sudamos la gota gorda. El momento álgido de la tarde fue cuando Papá Crusoe apareció con un niño ajeno y me preguntó si era de nuestro cumple, acabé gritándole como una buena Madrehistérica algo así : Mira, chato ¿ te parece poco tener que vigilar a tres niños? Oye, que se preocupen sus padres… Me sigo avergonzando de tan cruel respuesta, era un pobre niño perdido.
Después de la terrorífica tarde en el Macrochikipark los episodios de Madrehistérica se han ido repitiendo en cada una de nuestras salidas familiares, que no ha sido pocas.
Este fin de semana fuimos al Laberinto de Horta, después de estar a punto de perder a un mellizo en varias ocasiones en medio del Laberinto y con mi corazón al borde de la taquicardia, decidimos pasar un rato en una zona infantil a la salida. Aún tengo pesadillas. La zona de grandes era muy difícil para Olivia y la de pequeños era muy fácil. Decidió arriesgar y se quedó atascada varias veces. Los mellizos decidieron tirar cada uno para un lado. Madrehistérica se apoderó de mi con más fuerza y mala leche que nunca. Empecé a gritar: Se acabó, nos vamos. ¡O estáis todos junto o nos vamos! Oliviaaaaaaaaaaaa, Fèlixxxxxxxxxxx, Nilooooooooooooooooooo. Los niños no entendían nada pero Papá Crusoe, que empieza a sospechar que Madrehistérica puede que haya venido para quedarse, recogió a los niños y nos marchamos todos a casa.
A la mañana siguiente me senté con Olivia para planear el día. Propuse paseo por la montaña y un rato de parque y ella contestó con un tono pausado y maduro : Vale mamá, pero cuando unos niños van al parque la madre no tiene que gritar todo el rato cuidado, todos juntos, no corráis…Mamá, tenemos que disfrutar, ¿de acuerdo?
De acuerdo, hija. Prometo que he expulsado para siempre a Madrehistérica de mi cuerpo. Prometo que respiraré varias veces antes de gritar. Prometo que seguiré vigilando en la distancia. Prometo que os dejaré caer si es necesario. Prometo que volveré a disfrutar y os dejaré disfrutar.

Si alguna de vosotras se cruza con Madrehistérica huid, huid, huid…..

VACACIONES Y OJERAS

Las vacaciones de 2013 han sido las terceras como familia numerosa y las quintas como padres y ahora puedo decir que ha sido el mejor verano de mi vida.
Atrás quedaron los viajes exóticos, las mochilas, las fiestas en la playa, las cervezas hasta la madrugada, las risas de vino  o los campo de trabajo cruzando el océano. Eran veranos fantásticos y  basados en nuestra capacidad de improvisación.  Por aquellos años nunca imaginé que unos días en un camping cerca de casa, las horas interminables en la piscina y acostarme a las 23h en agosto, me pudieran hacer tan feliz.
El placer de levantarnos tranquilamente, desayunar sin prisas, darnos un baño, hacer la siesta, jugar… acompañados de nuetras tres personitas, no tiene precio. Como ya he dicho ha sido un verano genial. No hemos hecho nada especial, o mejor dicho, hemos hecho lo más especial del mundo, estar con nuestros hijos.  Empezaremos septiembre con energía y buen humor, con mucho síndrome post-vacacional y con ganas de planear las vacaciones del 2014.
También ha sido un verano duro. Los mellizos tienen 28 meses y empiezan a despuntar con fuerza sus personalidades, por no hablar de las carreras y alguna que otra rabieta. Ha sido agotador. Llevar a tres niños al zoo o de excursión, en plena operación pañal y sin silla de paseo, es un reto solamente apto para padres peligrosamente optimistas como nosotros. La valoración general de las salidas es positiva, pero aún me duele la espalda solo de recordar alguna de ellas. En un momento de enajenación mental (que ya  dura 2 meses) decidimos dejar de utilizar la silla de paseo y darles la oportunidad de andar, la cosa va bastante bien, el problema vendrá el día que tengamos que volver a usarla. No sé si tendremos valor de sentar a estos dos torillos. No digo más.
Estos meses también nos han servido para darnos cuenta como han crecido nuestros pequeños. Los  mellizos han dejado de ser bebés, han ganado mucho en autonomía y lenguaje. Y la Niña nos sorprende cada día con sus reflexiones y  su capacidad negociadora (esto me tiene un poco desquiciada).
Si tuviera que resumir mi verano 2013 diría: Ha sido el verano que menos he descansado, que más ojeras he tenido, que más veces me he bañado sin ganas y que menos libros he leído pero ha sido el verano que más he reído, he bailado, he cantado, he dormido, que más he disfrutado de las pequeñas cosas…HA SIDO EL MEJOR VERANO DE MI VIDA.
Gracias a mis chicos y a mi chica!!

Papás y Lactancia Materna

Estamos en plena Semana Mundial de la Lactancia Materna y me apetece hacer una modesta aportación. Ahí va:

El primer mes del bebé es fundamental para llegar a lograr una lactancia exitosa y placentera. Es un mes duro, las hormonas nos juegan malas pasadas, tenemos que adaptarnos a la llegada de un nuevo miembro, físicamente no estamos al 100%…y además queremos alimentar a nuestro bebé con Lactancia Materna. Un cúmulo de circunstancias que nos pueden llegar a hacer la puñeta si no tenemos apoyo emocional y físico que necesitamos, y para esto (y muchas otras cosas) los papás son perfectos.
Desde mi humilde opinión de mamá que ha alimentado a tres niños con LM, dos de ellos a la vez y con muchas piedras en el camino, creo que los padres también dan el pecho, ¿comorrrrr? Bueno, no es literal. A lo que me refiero es que el papel padre en la lactancia materna es mucho más que la persona que se encarga de poner las lavadoras, fregar el suelo o vigilar a los mayores. Puede llegar a ser parte activa de la Lactancia Materna.
Todo empieza en el embarazo. Las madres nos lanzamos a comprar libros, leer revistas, blogs, etc. sobre crianza y lactancia. Es importante que los futuros padre se preparen tanto como la madre para la llegada del bebé. No es ninguna tontería que un padre lea sobre posturas para amantar o los beneficios de la LME. Ya sé que ver la tercera temporada de Juego de tronos es vital para muchos de vosotros pero imaginaros la escena: Estrenan la última temporada. Justo en el momento más emocionante tu retoño se pone a llorar…aaahhh…sales corriendo, tienes que preparar un biberón, dárselo, sacar los gases y volver dormirlo. También podría hacerlo ella , ¿no? Cierto, quién lo hace es lo de menos. Otra escena: Estáis en el mismo minuto del capítulo, llora el pequeños, lo coges, lo traes al sofá y se lo das a mamá que le da teta, el bebé come mientras veis el final y se duerme en el pecho. Os lo dice unos papás que se han visto Lost, Heroes y Fringe, entre otras, con un bebé o dos a la teta. Y no penséis que de esta forma el trabajo lo hice solo yo, ni mucho menos, Papá Crusoe siempre salía corriendo en busca del niño y se encargaba de llevarlo a la cama y ofrecerme todo lo que necesitara, me sentía muy relajada.
Es importante que a las sesiones de pre-parto vayáis los dos, siempre que sea posible. Estas clase un pequeño avance de lo que nos espera, no solo en el parto también de los primeros días de vida del bebé. Si las clases que ofrecen en el centro de salud no son completas existen centros especializados en crianza y que apoyan la LME. Nosotros optamos por sesiones de Yoga para los dos y las sesiones de nuestro centro. Nos fueron muy bien poder expresar dudas y compartir miedos y expectativas con profesionales. Papá Crusoe iba siempre con una libreta para tomar notas, graciosísimo.
En el momento del parto el papá debe estar preparado para poder expresar lo que queremos cuando nosotras no podemos hacerlo. Nosotros queríamos lactancia desde el minuto 1 y era importante que el personal sanitario lo tuviera claro, no nos importaba que no la pudieran pesar o lava. Así fue con La Niña. Papá Crusoe se encargó de recordarlo.
A los mellizos se los llevaron a la incubadora y tardamos algunas horas en verlos. Teníamos claro que queríamos dar LM y Papá Crusoe se fue a la farmacia a comprar un sacaleches, homeopatía para que me subiera la leche y fitoterapia indicada para las primeras semanas de lactancia. Me ayudaba colocar el sacaleches, me ponía compresas de aguan caliente y me daba las fuerza que yo no tenía.
Una vez en casa el papá puede hacer algo más que “ayudar en las tareas del hogar” (me cabrea oír esto cuando dan por hecho que las tareas son cosas de las mujeres). Puede ofrecernos un caldo caliente y sentarse a nuestro lado mientras amamantamos y disfrutar de ese gran momento. Puede ocuparse del baño, de los pañales, de acunar con sus brazos, vestir…de todo lo que quiera o pueda. Nosotras nos tenemos que recuperar físicamente del esfuerzo de un embarazo y un parto.
Las primeras semanas los bebes se pasan muchas horas al pecho, unos con tomas cortas, otros largas, otros se duermen sin soltar la teta, hay tantas lactancias como niños. El primer mes de los mellizos en casa me pasaba unas 10/11 horas de 24 con un niño en la teta y me encantaba. Aprovechaba las tomas para sentarme, relajarme y descansar. La Niña era muy pequeña y el tiempo entre tomas era todo para ella. Fueron meses agotadores físicamente, después de una toma de los mellizos me temblaban las piernas y ahí estaba Papá Crusoe con un buen bocata y un zumo.
Las tomas que me ponía a los dos al pecho para optimizar, me sentaba y Papá Crusoe me colocaba a los niños, uno en cada teta, cogía la cabecita y tocaba la barbilla, calculaba la posición y listos. Conoce las diferentes posiciones y eso es fundamental.
Por último, el papá debe recordar a la mamá, sin presionar, en los momentos duros porqué han decidido LM. A veces el entorno mas alguna piedra en el camino de la LM nos hacen dudar y el papá debe ser un gran apoyo para poder seguir. Si finalmente decide abandonar debe respetar su decisión.

Aquí os dejo los enlaces de donde explico mis lactancias, Una mama para dos y La mamá Robinson

La tele que ven mis hijos

Antes de que naciera la Niña mi cultura dibujil era bastante limitada, a parte de los clásicos de los 80 y 90 no conocía nada. Cuando lo peque empezó a crecer un poco descubrí que había canales exclusivos de dibujos animados pero la programación me parecía muy poco adecuada para ella, así que empezamos a descargar capítulos de Pocoyo o el Jardín de los sueños.
Pasaron los meses y volvimos a intentar ver esos canales pero unos tenían publicidad y otros seguían sin convencernos. Así que optamos por grabar aquellos que nos interesaban, básicamente Dora la Exploradora, La Hora de Timmy, el MIC y Diego.
Hoy 4 años después seguimos igual, grabamos, descargarmos o cogemos de la biblioteca lo que nos interesa y lo ven las veces que les apetece. Hemos pasado por Dora, Jake y los piratas, Ben y Holly o Peppa Pig, por supuesto. Algunas pelis como Enredados, El Rey León 3 (buenísma!), Brave, Toy Story, Dumbo…Por cierto, volver a ver los clásicos Disney 25 años después pone los pelos de punta, ¡Dumbo se emborracha y en Pinocho los niños fuman!
Funcionamos con un disco duro, dvd y varios pens, ellos mismos saben que pen buscar según lo que quieran ver. Y hay canales, como Boing, que están al final de la lista, la Niña no sabe ni que existe.
Mis hijos llevan meses sin ver la programación de la tele salvo que sepamos a ciencia cierta que lo que dan es adecuado para ellos. Yo no soporto a Bob Esponja o Doramon y creo que mis hijos son muy pequeños para verlos. Eso por no hablar de la cantidad de anuncios que hay en alguno de ellos, me parece indecente.
Quizás somos muy estrictos con este tema. No solo controlamos lo que ven, si no cuanto rato lo ven. Parece algo obvio, pero es tan fácil tenerlos tranquilos enfrente de la tele que hay que luchar contra la tentación de enchufarlos más horas de las que deberían. Confieso que he caído alguna vez, culpable.

Esta es la tele que ven mis hijos.

Declaración de amor

Me gusta ser madre. Nunca imaginé que me sintiera tan cómoda y feliz. Me gusta ser madre de familia numerosa y me encanta serlo de mellizos.  Me imaginaba que sería duro y que tendría mil dudas y las tengo, pero he aprendido a confiar en mi instinto, lo que no siempre me da la seguridad que necesito.Hay algo que últimamente me preocupa especialmente: la relación entre hermanos.
Ayer presencié una escena de esas que toda madre o padre sueña con vivir. Aún me emociono al pensarlo.
Bajaba sola con los tres a la piscina, pedí a la Niña que me ayudara con los mellizos, son de distracción fácil. Me paré un momento a colocar una cosa del bolso y la Niña siguió hacia delante con sus hermanos. Pidió al Rubio que le diera la mano, se la dio y ella respondió con un beso en la mejilla. Después se la ofreció al Moreno y  le plantó otro beso. La escena era idílica y me quedé babeando un rato mientras observaba como subían los tres de la mano y entonces la Niña les digo: “Os quiero mucho a los dos”. Me derretí….
Fue una declaración de amor en toda regla. En ese momento supe que lo estamos haciendo bien. En general, los tres se llevan bien, están acostumbrados a estar juntos y desde hace algunos meses comparten juegos, lo no quiere decir que nuestra vida sea idílica, ni mucho menos, también hay momentos de peleas y llantos, pero escuchar algo así emociona a cualquiera, ¿no?
Espero que crezcan siendo hermanos y amigos, compañeros de viaje, que se respeten y quieran, que algún día piensen que les dimos el regalo más valioso que se le puede hacer a un niño: sus hermanos.

¡Padres etiquetados y Olé!

¡Qué duro es ser padres!  Y ser padres etiquetados nos tiene borde del colapso mental. Es muy duro tener tantos frentes abiertos y querer estar fresca cual lechuga ecológica.

Aquí os dejo nuestras  etiquetas y sus consecuencias:

Soy Mamá a favor de la LM (lactancia Materna).  He amantado a los tres y  ha sido gratificante y duro. Dar el pecho a mellizos y empeñarme en que LM sea exclusiva, por mis ovarios, hasta los casi 6 meses me convirtió en un despojo humano.  Lo superé y ahora entiendo a las mamás que dejan de dar teta por cansancio, dolor, angustia…Me siento orgullosa de nuestra lactancia pero creo que si no llevara a mis espaldas, por voluntad propia, la etiqueta de pro-lactancia hubiera disfrutado de otra manera el primer años de los melliz, ni mejor ni peor, diferente.

También somos familia colechadora. Queda super vacilón decir: ¿malas noches? No, nosotros no pasamos malas noches, cuando se despiertan vienen a la cama…ufff…me niego a pasar la noche dando vueltas con el bebé, me lo meto en la cama y punto.  Pero no digo la otra realidad del colecho: Mecagoentó, no puedo ponerme recta porqué he pasado la noche con un niño en el cogote, otro pateándome los riñones y la Niña haciéndome la permanente con los dedos. El colecho mola pero las noches en soledad con mi maridin, sin que ningún minihumano  roce tu lozano cuerpo también molan.

Nos va mucho el Porteo. Damos el pego como familia apañada cuando nos empezamos a colgar niños a diestro y siniestro. Buahh…el otro día colgué al Rubio y al Moreno a la vez y Papá Crusoe me miró con cara de ¿quecoñohaces?¡ te necesito entera, deja de hacer el tonto! Tenía razón, al soltarlos sentí un alivio que no puedo describir. Como buenos portadores tenemos de todo: fular, tonga, mei, bandoleras y mochilas ¡qué no falté de ná¡ Ahora bien, somos más de porteo ocasional salimos con carrito y el porteo solo complementa. O sea, aquí  llevo sólo media etiqueta. Papá Cruesoe aporta mientras  lee el post: Si el porteo me gusta, en serio,  pero tengo la espalda destrozá.

Nuestra librería tiene una estantería reservada a la bibliografía sobre Crianza feliz y respetuosa. Rosa Jové ocupa un lugar privilegiado, tenemos todos sus libros, el de sueño, el de las rabietas, de la crianza…Y este es el punto en el que ahora me siento exhausta. Me pongo tanto en el lugar de mis hijos que estoy al borde de la multipersonalidad. Respiro, cuento uno, dos…catorce, para no dar un grito. Razonamos mucho, tanto que cuando escucho a Papá Crusoe dando explicaciones a los peques pienso:¡ Madre mía que brasa! No me extraña que sean unos santos cualquiera nos  provoca!. Sabemos que nos funciona y lo vemos cada día pero agota. ¿Qué ocurriría si no le diéramos tantas vueltas a las cosas? No seriamos nosotros.

Última etiqueta del post: Ecopapás. Los libros de recetas macrobióticas, huerto urbano, medicina natural…ocupan el tercer lugar privilegiado de la librería. El segundo son los cómics de Papá Crusoe, Mi tesorooooo. Cuando solo teníamos una descendiente, y no teníamos hipoteca, consumíamos productos ecológicos y carísimos. Nacieron el Rubio y el Moreno y todo eso quedó atrás, no nos lo podemos permitir. Hemos plantado unos tomates en el balcón y de vez en cuando miramos con añoranza el libro de recetas con tofu, suspiramos y pensamos: Pa lo que hemos quedao…

En fin, podría seguir hasta aburrir, nos gusta etiquetar todo y a todos, con lo fácil que sería quedarnos con el fondo y no con el nombre (jerga eufemística que decían por ahí). Pero no me ofende ninguna de estas etiquetas, la llevo con orgullo, describen, a medias, nuestra manera de ver el mundo y eso no es malo. Lo molesto son las que se crean sin respeto y para ofender al resto.  He dicho.

 

 

Los Robinson salen de la Isla

La familia Cruesoe- Robinson se ha ido de fin de semana. Y la cosa ha ido más o menos así:
Preparativos
Estas últimas semanas estoy en baja forma, debe ser el verano o…qué se yo! El caso es que estoy muy espesa. En circunstancias normales no se me escapa nada. Papá Crusoe es menos resolutivo y se ocupa de aquello que no es de primera necesidad. Hacemos un buen equipo. Esta maleta me ha tocado preparar a mi todo solita, el Sr. Crusoe ha tenido que trabajar por las tardes y, sin que sirva de precedente, ha delegado en mi todos los preparativos. He estado tres días pensando “no te olvides tu ropa interior” y oye, ha funcionado, me he llevado mis bragas. La Niña ha tenido que utilizar los calzoncillos de Toy Story del Moreno. No digo más.
No me gustan los “porsiacaso” así que la bolsa era muy básica, un pantalón y camiseta por día, y un chándal para las  noches. Si se ensucian que se aguanten,  SOMOS CINCO. No podemos ponernos remilgados. Pensad que también llevamos carro gemelar, motos, pañales y caja de comida. Justo saliendo de casa, con todo cargado en el coche, Papá Crusoe  cogió la tablet, le fulminé con la mirada. Además de añadir a mi maleta básica, las linternas, juguetes, chubasqueros, botas de agua…¡se atrevía a meter la tablet!
El camping.
Bueno, bueno, bueno…el camping era lo estupéndo. Perfecto para unos hippis aburguesados como nosotros (palabras de mi querida Mila). Camping con denominación Eco-turismo, con huerto, granja, charca con ranas, piscina de agua salada… no le faltaba de ná. O eso creíamos. Lo primero que exclamé al llegar al Bungalow :¡QUÉ BIEN, NO HAY TELE! Papá Crusoe se giró con los ojos fuera de las órbitas, ¡Qué dices insensata! ¿cómo que no hay tele? Nos esperaban tres días sin tele, sin portátil y sin wifi. ¡Tchan! Teníamos la cutre tablet marca nisu (algunos sabéis de lo que hablo) y dos pens repletos de capítulos de Peppa Pig y alguna peli. Hasta unos hippis de espíritu como nosotros necesitan descansar unos minutos. La Niña hace dos años que no hace siesta y gracias a la tablet he podido cerrar los ojos un ratico mientras ella veía Campanilla. BENDITA TABLET
Los niños
¡Son las mejores vacaciones que he visto nunca! Gritaba la Niña mientras explorábamos la zona. Para uno críos de ciudad tocar un pony, gallinas, recoger fruta o cazar renacuajos es toda una aventura, lo que me produce cierta tristeza y me deja la sensación de haber elegido el camino equivocado. Nos hemos rendido ante las comodidades de la ciudad.
Las aventuras vividas este fin de semana nos ha mostrado tres maneras diferentes de enfrentarse a lo desconocido: La Niña se acerca a los animales con recelo, lentamente, con miedo pero sin querer perderse nada; hay que montarse en un carro con un pony, tiembla y se monta o tirarse a la piscina, se lo piensa pero se tira. El Rubio, se lanza a la aventura sin mirar atrás. Le da de comer a los animales sin importarle que las gallinas se le suban a la chepa o el caballo le engulla la mano. No huele el peligro ni teniendo en los morros. El Moreno, pobrecito mío, como ha sufrido. Es igual de cagao que su madre. Tiene un pavor incontrolable a lo nuevo, da igual lo que sea. Lo intenta, se acerca al burro, se pone en el borde de la piscina pero una fuerza superior le lleva a darse la vuelta y gritar. Tres días le ha costado montarse en un carrito tirado por un pony o entrar en el corral de la gallinas. Los tres son hijos nuestros pero la carga genética no está repartida de la misma manera.
Conclusiones
En agosto volvemos a salir y prometo que no volveré a hacer la maleta sola.
No tener tele, en el fondo, ha sido una gran ventaja, con la tablet hemos resuelto los momentos descanso, hemos desconectado de la realidad y eso se agradece. Debemos ofrecerles a nuestros hijos, más a menudo, el contacto con el mundo rural. La libertad de correr sin peligro, caerse en un charco, mirar las estrellas, coger renacuajos, recoger fruta…no tiene precio.