VACACIONES Y OJERAS

Las vacaciones de 2013 han sido las terceras como familia numerosa y las quintas como padres y ahora puedo decir que ha sido el mejor verano de mi vida.
Atrás quedaron los viajes exóticos, las mochilas, las fiestas en la playa, las cervezas hasta la madrugada, las risas de vino  o los campo de trabajo cruzando el océano. Eran veranos fantásticos y  basados en nuestra capacidad de improvisación.  Por aquellos años nunca imaginé que unos días en un camping cerca de casa, las horas interminables en la piscina y acostarme a las 23h en agosto, me pudieran hacer tan feliz.
El placer de levantarnos tranquilamente, desayunar sin prisas, darnos un baño, hacer la siesta, jugar… acompañados de nuetras tres personitas, no tiene precio. Como ya he dicho ha sido un verano genial. No hemos hecho nada especial, o mejor dicho, hemos hecho lo más especial del mundo, estar con nuestros hijos.  Empezaremos septiembre con energía y buen humor, con mucho síndrome post-vacacional y con ganas de planear las vacaciones del 2014.
También ha sido un verano duro. Los mellizos tienen 28 meses y empiezan a despuntar con fuerza sus personalidades, por no hablar de las carreras y alguna que otra rabieta. Ha sido agotador. Llevar a tres niños al zoo o de excursión, en plena operación pañal y sin silla de paseo, es un reto solamente apto para padres peligrosamente optimistas como nosotros. La valoración general de las salidas es positiva, pero aún me duele la espalda solo de recordar alguna de ellas. En un momento de enajenación mental (que ya  dura 2 meses) decidimos dejar de utilizar la silla de paseo y darles la oportunidad de andar, la cosa va bastante bien, el problema vendrá el día que tengamos que volver a usarla. No sé si tendremos valor de sentar a estos dos torillos. No digo más.
Estos meses también nos han servido para darnos cuenta como han crecido nuestros pequeños. Los  mellizos han dejado de ser bebés, han ganado mucho en autonomía y lenguaje. Y la Niña nos sorprende cada día con sus reflexiones y  su capacidad negociadora (esto me tiene un poco desquiciada).
Si tuviera que resumir mi verano 2013 diría: Ha sido el verano que menos he descansado, que más ojeras he tenido, que más veces me he bañado sin ganas y que menos libros he leído pero ha sido el verano que más he reído, he bailado, he cantado, he dormido, que más he disfrutado de las pequeñas cosas…HA SIDO EL MEJOR VERANO DE MI VIDA.
Gracias a mis chicos y a mi chica!!

La tele que ven mis hijos

Antes de que naciera la Niña mi cultura dibujil era bastante limitada, a parte de los clásicos de los 80 y 90 no conocía nada. Cuando lo peque empezó a crecer un poco descubrí que había canales exclusivos de dibujos animados pero la programación me parecía muy poco adecuada para ella, así que empezamos a descargar capítulos de Pocoyo o el Jardín de los sueños.
Pasaron los meses y volvimos a intentar ver esos canales pero unos tenían publicidad y otros seguían sin convencernos. Así que optamos por grabar aquellos que nos interesaban, básicamente Dora la Exploradora, La Hora de Timmy, el MIC y Diego.
Hoy 4 años después seguimos igual, grabamos, descargarmos o cogemos de la biblioteca lo que nos interesa y lo ven las veces que les apetece. Hemos pasado por Dora, Jake y los piratas, Ben y Holly o Peppa Pig, por supuesto. Algunas pelis como Enredados, El Rey León 3 (buenísma!), Brave, Toy Story, Dumbo…Por cierto, volver a ver los clásicos Disney 25 años después pone los pelos de punta, ¡Dumbo se emborracha y en Pinocho los niños fuman!
Funcionamos con un disco duro, dvd y varios pens, ellos mismos saben que pen buscar según lo que quieran ver. Y hay canales, como Boing, que están al final de la lista, la Niña no sabe ni que existe.
Mis hijos llevan meses sin ver la programación de la tele salvo que sepamos a ciencia cierta que lo que dan es adecuado para ellos. Yo no soporto a Bob Esponja o Doramon y creo que mis hijos son muy pequeños para verlos. Eso por no hablar de la cantidad de anuncios que hay en alguno de ellos, me parece indecente.
Quizás somos muy estrictos con este tema. No solo controlamos lo que ven, si no cuanto rato lo ven. Parece algo obvio, pero es tan fácil tenerlos tranquilos enfrente de la tele que hay que luchar contra la tentación de enchufarlos más horas de las que deberían. Confieso que he caído alguna vez, culpable.

Esta es la tele que ven mis hijos.

Los Robinson salen de la Isla

La familia Cruesoe- Robinson se ha ido de fin de semana. Y la cosa ha ido más o menos así:
Preparativos
Estas últimas semanas estoy en baja forma, debe ser el verano o…qué se yo! El caso es que estoy muy espesa. En circunstancias normales no se me escapa nada. Papá Crusoe es menos resolutivo y se ocupa de aquello que no es de primera necesidad. Hacemos un buen equipo. Esta maleta me ha tocado preparar a mi todo solita, el Sr. Crusoe ha tenido que trabajar por las tardes y, sin que sirva de precedente, ha delegado en mi todos los preparativos. He estado tres días pensando “no te olvides tu ropa interior” y oye, ha funcionado, me he llevado mis bragas. La Niña ha tenido que utilizar los calzoncillos de Toy Story del Moreno. No digo más.
No me gustan los “porsiacaso” así que la bolsa era muy básica, un pantalón y camiseta por día, y un chándal para las  noches. Si se ensucian que se aguanten,  SOMOS CINCO. No podemos ponernos remilgados. Pensad que también llevamos carro gemelar, motos, pañales y caja de comida. Justo saliendo de casa, con todo cargado en el coche, Papá Crusoe  cogió la tablet, le fulminé con la mirada. Además de añadir a mi maleta básica, las linternas, juguetes, chubasqueros, botas de agua…¡se atrevía a meter la tablet!
El camping.
Bueno, bueno, bueno…el camping era lo estupéndo. Perfecto para unos hippis aburguesados como nosotros (palabras de mi querida Mila). Camping con denominación Eco-turismo, con huerto, granja, charca con ranas, piscina de agua salada… no le faltaba de ná. O eso creíamos. Lo primero que exclamé al llegar al Bungalow :¡QUÉ BIEN, NO HAY TELE! Papá Crusoe se giró con los ojos fuera de las órbitas, ¡Qué dices insensata! ¿cómo que no hay tele? Nos esperaban tres días sin tele, sin portátil y sin wifi. ¡Tchan! Teníamos la cutre tablet marca nisu (algunos sabéis de lo que hablo) y dos pens repletos de capítulos de Peppa Pig y alguna peli. Hasta unos hippis de espíritu como nosotros necesitan descansar unos minutos. La Niña hace dos años que no hace siesta y gracias a la tablet he podido cerrar los ojos un ratico mientras ella veía Campanilla. BENDITA TABLET
Los niños
¡Son las mejores vacaciones que he visto nunca! Gritaba la Niña mientras explorábamos la zona. Para uno críos de ciudad tocar un pony, gallinas, recoger fruta o cazar renacuajos es toda una aventura, lo que me produce cierta tristeza y me deja la sensación de haber elegido el camino equivocado. Nos hemos rendido ante las comodidades de la ciudad.
Las aventuras vividas este fin de semana nos ha mostrado tres maneras diferentes de enfrentarse a lo desconocido: La Niña se acerca a los animales con recelo, lentamente, con miedo pero sin querer perderse nada; hay que montarse en un carro con un pony, tiembla y se monta o tirarse a la piscina, se lo piensa pero se tira. El Rubio, se lanza a la aventura sin mirar atrás. Le da de comer a los animales sin importarle que las gallinas se le suban a la chepa o el caballo le engulla la mano. No huele el peligro ni teniendo en los morros. El Moreno, pobrecito mío, como ha sufrido. Es igual de cagao que su madre. Tiene un pavor incontrolable a lo nuevo, da igual lo que sea. Lo intenta, se acerca al burro, se pone en el borde de la piscina pero una fuerza superior le lleva a darse la vuelta y gritar. Tres días le ha costado montarse en un carrito tirado por un pony o entrar en el corral de la gallinas. Los tres son hijos nuestros pero la carga genética no está repartida de la misma manera.
Conclusiones
En agosto volvemos a salir y prometo que no volveré a hacer la maleta sola.
No tener tele, en el fondo, ha sido una gran ventaja, con la tablet hemos resuelto los momentos descanso, hemos desconectado de la realidad y eso se agradece. Debemos ofrecerles a nuestros hijos, más a menudo, el contacto con el mundo rural. La libertad de correr sin peligro, caerse en un charco, mirar las estrellas, coger renacuajos, recoger fruta…no tiene precio.

Momentos huchenteros

Este post está dedicado a esa mamá de la biblioteca que cuando se sentó en la mini silla a leer con su pequeño dejó al descubierto su trasero con  tanga rojo. La pobre no sabia donde meterse cuando se dió cuenta ¡Va por ti compañera!¡Somos muchas las que hemos pasado por ello!

Madres y padres del mundo,

Os escribo para informarnos de la nueva misión de Mamá Robinson: Acabar con las huchas al aire.
A ver, no sé por donde debo empezar para que nadie se sienta ofendido y al mismo tiempo se den por aludidos/as. Mejor os pongo un ejemplo gráfico
Momento hucha

La idea es acabar con esto .  Miren, eso de enseñar la hucha no es exclusivo de las madres, lo sé. Está de moda entre los  adolescentes. Es usual ver a un chico o chica enseñando medio trasero  en el pub de moda  (se siguen llamando así ¿no? no quiero parecerme a mi padre cuando decía guateque). La verdad es que me resulta muy hortera pero, oye, ¡ellos verán lo que hacen con sus carnes prietas!  Al fin y al cabo su objetivo es seguir una moda de dudoso gusto.
Pero, ¿qué pasa cuando uno tiene descendencia menor de 4 años? ¿qué sucede cuando una se tiene que agachar un sin fin de veces hasta el suelo mateniendo la dignidad?
Pasa que una se agacha tantas veces al cabo del día que no se para a pensar si enseña el culo o lleva un moco en la camiseta. Suficiente tenemos con correr, limpiar  manos, hacer castillos, sentarnos en sillas diminutas …¡Vaya que no estamos para remilgos!
Desde que nacieron la Niña y los mellizos he relegado la lencería fina y sexy a las ocasiones especiales, “ya tu sabes”. Me he dado a las prendas cómodas, de algodón y de colores básicos, así, cuando tengo una “accidente huchentero” siento que el ridículo es menor. Menor para mí. Quizás para los espectadores es igual o más ridículo. Puede que piensen que soy una hortera de cuidado, quién sabe.
Momento secreto: Me da una pereza tremenda quitar las etiquetas de la ropa, bragas incluidas. No son pocas las ocasiones que alguna compañera de trabajo me ha tirado de la etiqueta de las bragas para después venir con unas tijeras a cortarla.
Vuelvo a las huchas. Os dejo algunos consejos para evitar mostrar al mundo nuestros  glúteos.
1-. Usar cinturón, solo funciona en  el caso que el pantalón nos quede grande.
2-. Llevar pantalones a lo Julián Muñoz lo que se conoce como  sobaqueros. Creo que se han vuelto a poner de moda.
Papás: este consejo no es para vosotros, a pesar de lo que diga la Pantoja, NO ES SEXY.
3-. Utilizar camisetas  por debajo de la cintura. Así te garantizas un margen hasta llegar al descubierto.
4-. Las faldas solucionan el problema de la hucha pero dejan al aire otras partes, es cuestión de valorar.
Padres, este tampoco debéis tenerlo en cuenta.
5-. Este último consejo asume que no podemos controlar el momento culo al aire. Propongo dejar los tangas de colores o estampados felinos  para cuando nuestros hijos ya no necesiten que les quitemos los mocos o  vayamos sin ellos. Para las conservadoras están las bragas de “abuela”, llegan hasta el ombligo y protegen de verdad, para el resto con una braguita mona es suficiente.
Para los papás  conservadores tenemos la variante “abanderado de toda la vida”. Para los frikis:  los gallumbos de spiderman están bien, son divertidos y a los niños en el parque les mola ver a sus superhéroes en el culo del padre de su amigo. Vosotros mismos.
Hasta aquí mis humildes consejos. Se los dejo a quién los quiera coger.

P.D: Papá Crusoe no está de acuerdo con este post. Defiende  el uso del tanga entre las madres. 😛 Opinión que comparto, no hablo de que las madres no puedan usar tangas o ropa sexy, me refiero a esos momentos en los que corremos el riesgo de mostrar nuestras intimidades a medio barrio. Léase en tono irónico, por favor.

Tardes de parque

Con la llegada del buen tiempo volvemos a recuperar la sana costumbre de pasar la tarde en el parque a la salida del cole. El momento parque es innegociable, no hay soborno que funcione para librarnos. Se lo pasan genial.  En las últimas semanas me ha dado por observar a las madres y padres “de parque”, ¡por si no tuviera suficiente con vigilar a tres niños! Después del trabajo de campo (abandoné Antropología por la maternidad, de ahí mi obsesión de observar) he podido catalogar a los “Papas de parque” en diferentes categorías, aquí os dejo algunas:

  • Padres come pipas: es esa madre o padre con hijos mayores de 5 años que  se sienta siempre en el mismo banco rodeada de otras mamás de la misma categoría, con una bolsa de pipas, quicos o palomitas, a parlotear sin parar. Tienen un puntito maruja y conocen a todo el barrio.
  • Padres “populares”: son aquellos a los que todo el mundo conoce y manejan información útil, como las fechas de las excursiones o actividades infantiles del fin de semana. Suelen pertenecer al AMPA del cole.
  • Padres dinamizadores: De estos en cada parque solo hay uno o dos. Son los que acaban rodeados de niños proponiendo juegos y a los que el resto de padres confía el cuidado de sus niños mientras ellas o ellos comen pipas. Llegan cargados de tizas de colores, pelota, cubitos, palas…
  • Padres solitarios: Van al parque por que no tienen opción. Algún profesional con mala leche les ha aconsejado que sus hijos necesitan socializarse y no deben pasar la tarde en casa viendo la tele. Tienen pocas ganas de hablar con otros padres.
  • Ipadres: padres enganchados a su Iphone,  su actividad principal consiste en hacer fotos a las manos de sus hijos mientras juegan con la arena para colgarla  en Instagram, wathsepear con sus colegas o consultar Facebook.
  • Padre de “cuidado”: son padres estresados y que estresan. Corren de un lado al otro vigilando a sus pequeños terremoto, intentado que no se haga una brecha en la cabeza, constantemente gritan “cuidadoooooo”.
  • Padres 2.0: observan todo lo que pasa a su alrededor y anotan las ideas para futuros posts o retrasmiten, vía twiter,  lo que sucede cada mínuto. Ejemmm…. 😛

A mi me gusta ir al parque y ¡a mis hijos más! Seguro que os encantaría saber qué tipo de padres somos Papá Crusoe y yo, ¿verdad? Estamos entre los dinamizadores, con tres hijos es por obligación, los 2.0 y un poco de los populares. Y vosotros, ¿qué tipo de padres de parque sois? Se admiten categorías.

 

Los hijos imperfectos

Hace algunas semanas me encuentro en sala de espera del médico una madre y una hija a las que observo  con cierta  perplejidad. La madre en cuestión se dedica a dar el coñazo a su hija sobre cómo hacer los dibujos, cómo colorear,  sentarse, hablar… Lo que se conoce como madre peñazo. Enseñar a tus hijos no es malo, es recomendable y necesario, lo que me tiene alucinada es la insistencia y el autoengaño.
Una de esas tardes la niña, que tiene 4 años, quiso hacer una dibujo. La madre se sentó junto a ella, y empezó a corregir todo lo que hacía: “Los brazos no van ahí, el sol es amarillo, los ojos no están alineados, no te salgas de la línea al colorear, cuidadoooo”. La niña resoplaba. Una vez acabó el dibujo se lo enseñaron a uno de los sanitarios que rondaban por el centro. El hombre alucinó, era un dibujo perfectamente coloreado y proporcionado. La madre muy orgullosa aclaró: “¡Pepita dibuja muy bien, nunca se sale de la líneas, y ¡solo tiene 4 años!” ¿Cómorrr? ¿A quién están engañando? Al señor no, desde luego,  ni le va ni le viene si la niña dibuja bien o hace pegote.
Desde entonces pienso mucho en esa escena y me pregunto si alguna vez soy así. Seguro que si. A todos nos justa presumir de las monerías y capacidades que tienen nuestra prole. ¿Cómo puede afectar a su desarrollo esta exigencia y expectativa que ponemos en ellos? ¿Qué pasa con nuestros hijos cuando se dan cuenta que no son los que mejor dibujan? Los niños, en general, tienen poca tolerancia a la frustración. No les gusta perder ni que a su amiguito del alma le feliciten y a ellos no.
¿Cómo debemos actuar los padres frente a estas situaciones?
No lo sé. Todos queremos educar a nuestros hijos para que el día de mañana sean personas seguras y con una gran autoestima. Papá Crusoe y yo practicamos el refuerzo positivo . Aplaudimos las cosas que hacen bien. Las que no intentamos darle la vuelta para que no les genere frustración, reflexionando sobre la importancia real o buscando soluciones. A pesar del esfuerzo no podemos controlar lo que la Niña siente cuando se da cuenta que no habla bien o no sabe escribir el número 4. Podríamos sentarnos horas y horas con ella repasado los números, quitarle importancia o corregirla cuando habla. No lo hacemos, dejamos que crezca sin presión, que madure, ayudamos cuando lo pide, mantenemos largas conversaciones con ella y vamos al logopeda. Leemos juntos y dibuja lo que quiere y como quiere ¿Es la opción correcta? No lo sé, vemos la evolución de  nuestros hijos y crecen felices, pero quizás nos estemos equivocando. La maternidad es una duda constante.
Y escribiendo esto me surge otro tema: niños y su exposición.
He de confesar que no me gustan los niños “estrella”. Esas escenas donde un adulto le pide al crío que bailé la canción de moda, o cuente un  chiste, me dan repelus. Confieso que ejerciendo de una buena malamadre caigo, y hago bailar a los mellizos el Gangnam Style. Después me arrepiento pero no me puedo resistir, es pá morirse de risa. No me gustan esos programas de TV donde un grupo de niños salerosos hacen preguntas a un famoso. Me cuesta entender a los padres que llevan a sus hijos a miles de castings. ¿Y si no triunfan? ¿Y si les dicen que no son lo suficientemente rubios? ¿o morenos? ¿Y si se dan cuenta que no son perfectos? Quizás tenga tendencia a sobreproteger a mis hijos de una frustración temprana pero los niños deben disfrutar, sentarse mal, mancharse, jugar…para poder crecer sin saltarse etapas. Y aprender a gestionar la  frustración, por supuesto, pero jugando pica-pared o intentando aprender el número 4, como niños.

 

 

Reencontrando a Mamá Robinson.

Hace cuatro años y tres meses me convertí  en madre y hace cuatro años y tres meses  maduré y cambié.  Sabía que con la maternidad  “perdería” cosas y “encontraría” muchas otras. Quería dar el paso, estaba preparada para dejar de salir, viajar menos,  no ir al teatro…durante algún tiempo.Pero no era consciente que mi identidad cambiaría  Os puede parecer una tontería pero me he propuesto reencontrarme, recuperar esas pequeñas cosas que me hacían ser yo y que echo de menos.
He pasado de ser la Yo a ser la madre de la Niña Robinson y ahora la madre de los Mellizos. Si con un niño pierdes identidad cuando tienes múltiples  ya te puedes tatuar tu nombre en la frente, serás la madre de los Mellizos, sí o sí.
Momento anécdota:
Una tarde venía cargada con pañales y bolsas, una señora me paro: “Eres la de los Mellizos, ¿verdad?” “Si” contesté. “Pues no debes cargar tanto peso , dame.” Me acompañó hasta casa cargando los pañales. Aún me pregunto quién puñetas era esa señora!!!!
Fin del momento anécdota.
Hasta hace unos meses  me hacía gracia pero  ahora  cuando  me llaman por mi  nombre en la puerta del cole de la Niña se me caen las lágrimas de la emoción. Seguro que muchas y muchos sabéis a lo que me refiero. Me encanta ser la madre de…, pero también me gusta que me llamen por mi nombre.  Mi táctica para conseguirlo es la siguiente: me he aprendido los nombres de todas las mamás y papás y me dirijo a ellas por su nombre. De esta manera están “obligadas/os” a aprenderse el mío. ¿Qué? ¿Os parece astuto? ¿O una tontería? De momento parece que funciona. 😛
Con la maternidad llegó algo que seguro os suena: me convertí en una mamá práctica y casual. Vaqueros, camisetas básicas y unas converse se convirtieron en mi uniforme. Los kilos y dos embarazos en dos años no han ayudado mucho a mantener mi parte más molona. Pero este invierno he dicho basta. Me propuse volver a ser Guay! Me compré unos cuantos vestidos, faldas y medias coloridas, un abrigo verde, unas botas macarras y un bolsos fashion. He relejado los pantalones vaqueros a los fines de semana , y no a todos, ojo.  Las faldas y los vestidos siempre han sido una parte característica de mí, me encantan y tenía muchas ganas de recuperar mi estilo. Espero que la economía familiar me permita hacer otra pequeña inversión en ropa para el verano. Ya os imaginaréis que la ropa pre-embarazos no me cabe ni en una pierna
Estas son las dos cosas que quiero recuperar parcialmente, ir en vaqueros y que le llamen la Mamá de… de vez en cuando, tampoco está tan mal.
Y vosotras/os, ¿queréis reencontraros?

PRIMER EMBARAZO (ÚNICO) VS SEGUNDO EMBARAZO (MÚLTIPLE).

 Advertencia:
Este post no está basado en datos científicos. Todo lo que lean es fruto de mi experiencia, sin informaciones contrastadas ni otras opiniones. Cualquier parecido con vuestras realidades es purita casualidad.
No quiero asustar a las futuras mamás ni aquellas que se estén plantando volver a ser madres. ¿Ok?
Antes de empezar debo contextualizar el segundo embarazo; me quedé embarazada del Rubio y el Moreno cuando La Niña Robinson tenia 18 meses. Para que os hagáis una idea de cómo de diferentes fueron,  os dejo un resumen de mis dos embarazos basándome algunos de los aspectos claves para mi:

PRIMERA ECOGRAFÍA (12 semanas de embarazo)
Primer embarazo. Llegamos a la ecografia con esa cara de primerizos que solo reconoces cuando ya tienes otro hijo. Nos miramos y sonreímos. Estamos muy nerviosos. Empieza. Todo bien. Vemos a La Niña Robinson. Pensamos que esa mancha gris es preciosa. ¡Dios! Se nos caen las lágrimas de ilusión, nunca antes había visto algo tan lindo.
Segundo embarazo. Llegamos con ilusión y con ganas de saber que todo esta bien. Miramos a los primerizos de la sala. Entramos algo nerviosos. Y la cosa va más o menos así:
– Bueno…son dos.- dice la ecografa que piensa que ya lo sabemos.
– ¡Ostía Puta , Cáspita, mi niña!- sollozo yo.
– ¡Olvídate del negro! –me susurra Papá Robinson con voz temblorosa y el rosto pálido

Aclaración: nuestra idea era empezar los trámites de adopción del que debía ser nuestro tercer hijo durante el embarazo del segundo y queríamos adoptar en África. ¡Qué nadie se ofenda! Poneros en nuestra piel.

SALIDA DE LA ECOGRAFÍA.
Primer embarazo. Hacemos una foto a la ecografía y se la pasamos a TODOS nuestros contactos, la subimos a Facebook y llamamos a las futuras abuelas y tías. Un jolgorio.
Segundo embarazo: Me siento durante un buen rato en la sala de espera en estado de shock. No puedo ni hablar. Llamamos a la familia y más íntimos y decimos: “los dos están bien”. Tardé semanas en reaccionar.

LA BARRIGA
Primer embarazo. Todos y cada uno de los días siguientes al test de embarazo me miraba al espejo, veía la barriguita y pensaba ¡Ya se nota! La realidad es que ahora mi lorza se sentía libre.
Cuando ya por fin tenia forma de tripa de embarazada me empecé a poner todo aquello que me marcaba tipazo. Me encantaba pasear toá flamenca luciendo cuerpazo de preñá.
Y no puedo olvidar, la foto semanal que Papá Crusoe me hacia en la misma postura y en el mismo sitio, para reflejar la evolución.
Segundo embarazo. A pesar de tener una superbarriga desde la semana 9 no me di ni cuenta. Fue una comadrona quién me dijo: “Y con esta barriga ¿no sospechaba que serian dos?” Pues no señora, no. Pasé un par de semanas sin ponerme recta con lumbalgia a lo que tuve que sumarle el reposo absoluto por perdidas, ¿os acordáis de Po Zi ? Pues ese era mi aspecto. Tuve lo que se conoce como unas semanas de mierda fatales, eso sí, todo llevado con muy buen humor.
Del segundo embarazo debo tener unas 6 fotos.

ESTADO FÍSICO Y PREPARACIÓN AL PARTO
Primer embarazo. Yoga para embrazadas desde la semana 15, sesiones en grupo y otras exclusivas junto a Papá Crusoe. Hacia ejercicios de meditación. Salía a caminar habitualmente. No faltamos a ninguna de las clases de preparación al parto. Papá Crusoe me ponía aceite todos las noches en la barriga, hablaba con La Niña Robinson y compusimos una canción. Todo muy místico.
Segundo embarazo. Empecé yoga a la semana 20, y falté a unas cuantas sesiones. Intentaba hacer todos los ejercicios que proponían pero no podía hacer ninguno de ellos. No podía salir a caminar durante mucho rato, en mi embarazo múltiple la presión en el suelo pélvico era muy grande y dolorosa (recordad que hacia menos de año y medio que había parido). La barriga en la semana 22 parecía una de 37. Y alrededor de la semana 25 me recomendaron reposo. ¡Un lujo, vaya! Papá Crusoe intentaba ponerme aceita todas las noches, pero me quedaba dormida mientras iba a buscarla.

LA FAMILIA
Primer embarazo. La familia me mimaba, era el centro de atención. Todo era elogios: ¡Qué guapa estás! ¡Tienes una barriga perfecta! ¡Qué piel más estupenda!
Se ocuparon de que a nuestro bebé no le faltara de nada; sábanas, toallas y arrullos Made in Yaya Robinson como para 4 bebes. Bodys y primera puesta de diferentes tallas. Calcetines, manoplas, canastillas…de tó!
Segundo embarazo. La familia solo tenía ojos para la auténtica reina de la casa, La Niña Robinson. La Yaya Robinson venia a ayudarnos con la casa y comidas porqué: ¡Uy, que ojeras tienes! ¡Tienes muy mala cara! ¡Debes guardar reposo! Y el parto nos pillo sin ropa para los bebes, con las toallas heredadas y sin carro. Si, culpable. A las 30 semanas aun no habíamos comprado el carro gemelar. No me juzguéis.

Creo que con estos cinco ejemplos os podéis hacer una pequeña idea de cómo de diferentes fueron los dos embarazos.
¿Sabéis? No cambiaría ninguno de ellos.
El primero fue especial por la ilusión y la inocencia con la que nos enfrentamos a él. Disfrutamos cada día, era un punto y seguido una relación de tres años, era el inicio de un nuevo proyecto.
El Segundo fue algo que pocas mujeres pueden experimentar, sentir a dos bebes, es mágico y único. A pesar del cansancio y de los contratiempos con la llegada de los mellizos tendríamos esa gran familia que habíamos planeado. No podría ser mejor.

¡A DORMIR PEQUEÑOS!

Uno de los temas sobre lo que creo que más se ha escrito en este mundo 2.0  es el sueño. No tengo estadísticas pero no hay que ser Einstein para darse cuenta que es  de las cosas que más nos preocupa a los padres.
He pensado que quizás os interese saber cómo duerme una familia numerosa como la nuestra.
La Familia Robinson-Crusoe duerme bien. No hay discusiones ni rabietas a la hora de ir a la  cama, dormir no es un castigo es una necesidad y así lo entendemos en casa.
¿Cómo lo hacemos?
Somos una familia de lo más normalita. Durante el día nos gusta la calle y por la noche dormir. Ni a Papá Crusoe ni a mi nos gusta acostarnos tarde, más de las 23 horas es trasnochar. Y creo que esto se trasmite, nuestros hijos han “copiado” nuestra manera de hacer.
La hora del irse a dormir viene precedida, como en la mayoría de las casas, por el baño. Somos bastante estrictos con los horarios y nos funciona. Os dejo un ejemplo:
19.00h empieza la hora del baño. Ponemos la bañera grande y se meten los 3.
19. 30h están con el pijama y  cenamos en la cocina  (mientras Papá hace el baño yo hago la cena o viceversa)
20h. Vamos a la habitación los cinco. Duermen los tres en la misma habitación. Empieza la hora del cuento, leemos entre cuatro y cinco, les encantan.
21h Ya duermen.
Los horarios pueden variar 15 minutos arriba o abajo, no más. Y los mellizos aún necesitan siesta, al salir de la guarde caen rendidos  y comen después de dormir.
Pero no creáis que todo es oro todo lo reluce, ahora vienen los peros. Una noche cualquiera pueden suceder varias cosas:
1. El 30 % de las noches pasan con  los tres sin despertarse.
2. El 20 % se despierta la Niña para hacer un pipí y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid se mete en nuestra cama.
3. Otro  20 % se despierta el Moreno y se viene con nosotros
4. Sobre un 15 %  me encuentro al Rubio junto a mi cama, alza los brazos y se queda con nosotros.
5.  El 15 %  acabamos los cinco en la cama jugando twist o tetris, depende la noche.
Seguro que el último porcentaje os ha impactado, ¡a mi también! Quedaros con esta imagen: cama de 1.50cm + cuna sidecar de 60cm y dentro padre, madre, niña, niño y niño.  ¡Ah! Y lo mejor es que estas noches van con lujo asiático incluido, lo que yo llamo masaje tailandés. Consiste en que niñ@ de menos de un metro, te va dando pataditas en la espalda, mientras el otro niñ@ te acaricia el pelo. Por suerte, somos de buen dormir, y entre patada y patada damos una cabezada y una vez en nuestra cama los pequeños vuelven a coger el sueño en segundos.
Si queréis saber más sobre nuestro colecho puede leerlo en Somos Múltiples
El colecho ha sido un proceso natural, nuestros hijos necesitan estar con nosotros y nosotros queremos estar con ellos. Por otro lado, somos bastante prácticos, esta es la mejor fórmula para que descansemos todos.
Ahora bien, tenemos una “Norma” en cuando al sueño que es fundamental en nuestra dinámica. Si no la siguiéramos sería un desbarajuste, un caos familiar, os lo aseguro.
La Norma: A la hora de ir a dormir cada uno se duerme en su cama. Hasta el año fuimos más flexibles a partir de entonces no es negociable (salvo que  estén enfermo).
Cada día hacemos el mismo ritual, después del cuento dejamos un pequeña luz y me siento entre la cama de la Niña y del Moreno. La Niña me toca el pelo y al Moreno le doy la mano. Papá Crusoe se pone junto al Rubio. Y así, junto a nosotros se duermen bastante rápido.  Nunca lo han hecho solos, no quieren y lo entiendo.
Esta es la manera de dormir que funciona en nuestra familia. Es importante que cada núcleo encuentre aquella que resulte  más cómoda y que beneficie a todos sus miembros. No siempre se encuentra a la primera ni todo el mundo está de acuerdo con lo que hacemos  pero esto no debe importarnos si lo hacemos con la seguridad que es lo mejor para nuestros hijos y para nosotros, por supuesto.

Ahora me queda pendiente explicar por qué queremos que los tres compartan habitación, pero lo dejo para otro post.

Queridos Amigos

Queridos Amigos,

Hace algunas semanas llegasteis a casa con una sonrisa muy especial, Papá Crusoe y yo os miramos y enseguida supimos que seriáis papás. ¡Felicidades!
Nos hace tremendamente felices saber que habéis creado una nueva vida,  un bebé mil veces soñado y un punto y seguido en una relación muy consolidada.
Amiga, has vivido mis dos embarazos día a día  ¿recuerdas las patadas de La Niña Robinson después del almuerzo? Yo recuerdo tu sonrisa y como me mirabas. Eres de las personas más maternales que conozco, cuidas a los tuyos con una dulzura indescriptible.
Amigo, te cambia la expresión en cuanto ves a un niño, mis hijos te adoran. Sabes proteger a tu familia  y te preocupas por su bienestar de una forma muy madura y responsable.
Formáis un equipo perfecto y lo sabéis, por eso vuestro bebé será muy afortunado.
Esta nueva aventura es la mas especial que viviréis, es un camino largo y sin vuelta atrás. A veces duro y   siempre gratificante. Es momento de decisiones y cambios. Pero si os sirve de algo, yo no echo de menos casi nada de mi vida anterior. Digo casi porqué el día que pueda volver a tomar unas bravas en Can Llaunas con una cervecita sin tener que salir corriendo detrás de un niño ,¡no echaré de menos nada!
Hace días que os quería dar algunos consejos. Aquí van:
Disfrutad de estos meses.
Vivid las próximas semanas con toda la tranquilidad posible.
Cuidaros el uno al otro más que nunca.
Seguid planeando vuestro futuro con la misma ilusión que hasta ahora.
Aprended de los momentos duros y aferraros a los buenos.
Escuchad todos los consejos que os ofrezcan y haced lo que os salga de la peineta.
Y por último, vuestro embarazo es único y ningún otro se le parece, recordad esta frase.
Por el resto no os preocupéis, seguid vuestros instintos y seguro que irá bien.
Sabéis que aquí estamos para lo que necesitéis. La niña Robinson y yo aprenderemos a hacer galletas, lo prometo, ahora nos toca cuidaros.
bueno…¿os gustan las galletas El Príncipe? No nos engañemos, no sé hacer galletas ni bikinis, pero el puré de verduras me sale requeterrico, ¿os apetece?

Os queremos y deseamos lo mejor.

Besos

La Familia Robinson-Crusoe