Mala conciencia.

Hoy tengo mala conciencia y me va recomiendo por dentro y me recuerda varias veces al día todo aquello con lo que no estoy cumpliendo, lo que se  conoce como una jodida conciencia . Son varias las razones por las que me está machacando, aunque de momento resisto a sus encantos, empiezo a flaquear, me ha tocado donde duele: los hijos (ya os advertí que es una capulla de verdad).
Los dos últimos sábados los tres niños se han ido a dormir a casa de los abuelos, Papá Crusoe tiene que estudiar y un poco de tranquilidad se agradece. No os creáis que ha sido un gol que le hemos metido a los abuelos, ni mucho menos, con estas dos noches hemos saldado la deuda que teníamos con ellos, habéis escuchado alguna vez eso de: Nunca nos dejas a los niños, a mi amiga le llevan los nietos todos los fines de semana. Aclaración: los abuelos vienen de lunes a viernes a llevar a los niños al cole y les dan de comer, vamos que se puede decir que los ven bastante y de paso nos ayudan una barbaridad.
El primer sábado los dejé a la hora de comer y volví a casa para disfrutar de la tranquilidad y el silencio. Me pasé la tarde en el sofá  con mantita y libro, por no hacer no hice ni la cena, ni una lavadora, ni ordenar un cajón, nada de nada. Al día siguiente los recogí con alegría y muy descansada. El segundo sábado los volví a dejar por la mañana y me fui de rebajas , al super, comí con Papá Crusue, vi un telefilm  e intenté levantarme a poner una lavadora y doblar una secadora. Digo intenté por qué no lo conseguí, me quedé en el sofá leyendo y no lo disfruté. La casa estaba en silencio, un silencio molesto, quería salir corriendo a buscar a mis niños pero los niños no iban a querer volver, se lo estaban pasando pipa con los abuelos. Y me sentí triste. El domingo al recogerlos tenía ganas de llorar, me sentía fatal por haberlos dejado para tirarme en el sofá,  ni tan solo había ordenado la ropa  o cocinado para la semana, jodida conciencia!
No solo me ataca con los niños o las tareas pendienetes, también lo hace con mi vida 2.0. Hace ya un par de meses que he tengo el blog medio abandonado,  no es por falta de ideas, tiempo o ganas, ni mucho menos, justo la vida de madre me está dando un respiro después de 5 años y estoy descansando. Nada de blog ni ordenador por la tarde o noche, voy directa al sofá y me pongo a leer o a ver una serie, me relajo y me encanta la sensación de recuperar viejos hábitos, no imagináis cuanto echaba de menos leer ( y más ahora que me han regalado un Kindle!!!).  Pero no es oro todo lo que reluce y ahí está la jodida conciencia diciéndome que debería escribir, y en el fondo sé que tiene razón, y ahora no estoy escribiendo por ella, lo hago por mí, lo echaba de menos.
En fin, serafin, estoy empezando a coger cariño a esa jodida conciencia que me acompaña en mi paseo por la vida, sin ella mi vida no sería lo mismo,  no tendríamos calcetines limpios….de todas las tareas de la casa poner lavadoras es la única que no dejo hacer a  Papá Crusue, mi ropa es sagrada!!!
Para acabar os dejo uno de los  últimos libros que he leído y que cuando cayó en mis manos por casualidad en la biblioteca no me pude resistir.

la-mujer-que-vivio-un-ano-en-la-cama-9788467025477Datos del libro
Nº de páginas: 424 págs.
Editoral: ESPASA LIBROS, S.L.U.
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788467025477
Resumen del libro El día en que sus hijos, unos gemelos superdotados, se marchan a la universidad, Eva cruza la puerta de su casa y se mete en la cama en pleno día. No está enferma. No está cansada. Y, desde luego, no tiene una aventura. Simplemente, ha llegado el momento de decir basta. Una novela delirante y profunda sobre lo que sucede cuando alguien deja de ser lo que los demás desean que sea. Una sátira brillante sobre la familia y la sociedad modernas.

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3 comentarios en “Mala conciencia.”

  1. El libro tiene buena pinta, jajaja, aunque no me imagino estar un año entero echada. Con lo que me gusta la acción, aunque entiendo que hay momentos que se necesita tranquilidad y momentos para una misma.

  2. ¡Me gusta la recomendación del libro! Y déjate de tanta conciencia mujer. Yo la mía creo que la uso poco, o que la he perdido, porque no me suelo sentir culpable de nada. A lo hecho pecho: si te retrepas en el sofá y no hay quien te mueva ¡no te preocupes que la lavadora y el resto de tareas te estarás esperando en el mismo lugar cuando retomes tu actividad habitual!

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